Capítulo 11 - ¡ Padre, he pecado...!!

1 - ¿Dios es muy severo?

Entre las ideas falsas que cunden con frecuencia en la mente de nuestro pueblo una es la de que Dios es un Dios inmisericorde y cruel, que espía el momento en que su criatura incurra en alguna falta para de inmediato aplicarle el castigo. Este falso concepto quizá sea uno de los que dificultan el que podamos entrar en clima de franca y sincera amistad e intimidad con El en la oración. Quizá esto tenga sus raíces en el Génesis. Cuando el hombre pecó, de inmediato huyó de la presencia del Señor .

“Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvé Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre los árboles del jardín. Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.» Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.» Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.» [1]

Pero es precisamente desde ese momento cuando se comienza a manifestar Dios como un Padre tierno, compasivo, misericordioso e indulgente, severo sí para con el malvado, orgulloso y obstinado demonio, pero siempre dispuesto al perdón para con el pecador arrepentido.

Como sabe que el hombre ha sido capaz de cometer el pecado pero no lo hizo por maldad sino por curiosidad y por engaño, y ahora en su debilidad no se siente capaz de acudir ante el Señor y con humildad confesarle su pecado, se anticipa el Señor y le hace una pregunta para dar ocasión al diálogo , a la sinceridad y a la demanda del perdón :«¿Dónde estás?... «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?» Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?»[2]

Y es entonces cuando hace la gran promesa fruto de su infinito amor “enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañal”.[3]

El Señor Dios enviará un Redentor que va a ser nada menos que su propio Divino Hijo que se encarnará en las entrañas de una mujer, y nacerá como hijo de mujer:“al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la condición de hijos.”[4]

Es que el Señor es un Dios clemente y compasivo como lo manifiesta El mismo a su siervo Moisés:“ Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por mil generaciones y perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta generación.» [5]

Por encima de cualquier infidelidad, cuando el hombre se arrepiente, Dios lo perdona. Lo encontramos fielmente enseñado por el mismo Señor a través de su siervo :”Diles: `Por mi vida, oráculo del Señor Yahvé, que yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva.

Convertíos, Convertíos de vuestra mala conducta. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?'

«Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no le salvará el día de su perversión, ni la maldad del malvado le hará sucumbir el día en que se aparte de su maldad.

Pero tampoco el justo vivirá en virtud de su justicia el día en que peque. Si yo digo al justo: `Vivirás', pero él, fiándose de su justicia, comete la injusticia, no quedará memoria de toda su justicia, sino que morirá por la injusticia que cometió.

Y si digo al malvado: `Vas a morir', y él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia, si devuelve la prenda, restituye lo que robó, observa los preceptos que dan la vida y deja de cometer injusticia, vivirá ciertamente, no morirá. Ninguno de los pecados que cometió se le recordará más: ha observado el derecho y la justicia; ciertamente vivirá.

«Y los hijos de tu pueblo dicen: `No es justo el proceder del Señor.' El proceder de ellos es el que no es justo. Cuando el justo se aparta de su justicia para cometer injusticia, muere por ello. Y cuando el malvado se aparta de su maldad y observa el derecho y la justicia, vive por ello. Y vosotros decís: `No es justo el proceder del Señor.' Yo os juzgaré, a cada uno según su conducta, casa de Israel.»[6]

 

 

2 - La Misericordia encarnada.

Pero es en Jesús de Nazaret en quien se encarna el amor perdonador del Padre. El comienza su ministerio apostólico diciendo: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» [7]

Sus enseñanzas, sus milagros, la acogida amorosa que brinda siempre al pecador que regresa son una diáfana invitación al arrepentimiento y a la conversión: «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.»Él le dijo: «Has juzgado bien.»

Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos.

No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.

Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»

Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.» [8]

Y como los fariseos se escandalizaban de oírlo perdonar a los pecadores, subiendo a la barca, pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: «¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados.»

Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: «Éste está blasfemando.» Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: `Tus pecados te son perdonados', o decir: `Levántate y anda'? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice entonces al paralítico-: `Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.» Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.”[9]

Las parábolas llamadas de la misericordia como son: La del Buen Samaritano ,La oveja perdida[10]; El rico Epulón y Lázaro[11], El fariseo y el publicano; La del Buen Pastor[12];El Tesoro y la perla; relatos como el de Zaqueo; La Mujer samaritana [13];La mujer adúltera y La Magdalena [14],son diversas maneras que el Señor se ha inventado para darnos a conocer la sed ardiente que sufre de nuestra conversión, el deseo vehemente que tortura su amantísimo corazón de podernos perdonar y de brindarnos con el perdón la verdadera e imperturbable felicidad.

Pero es sobre todo en la bellísima parábola llamada del hijo prodigo, que mejor debería llamarse PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO en donde se pone de manifiesto el Padre infinitamente misericordioso y siempre dispuesto a perdonar al hijo arrepentido. Ese Padre es Dios, y nosotros pecadores el hijo que se aparta de su padre buscando equivocadamente la felicidad tan anhelada; la decisión de cambiar y retornar = lo que el Padre tanto anhela de cada uno de nosotros; la fiesta celebrada = la alegría que le proporcionamos a nuestro Padre cuando por fin nos decidimos por la conversión.

«Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo al padre: `Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda. Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.

«Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. Y entrando en sí mismo, dijo: `¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' Y, levantándose, partió hacia su padre.

«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.' Pero el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta.

«Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: `Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.' Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. Pero él replicó a su padre: `Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas , has matado para él el novillo cebado!'

«Pero él le dijo: `Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.'[15]

Ante tal abundancia de lugares bíblicos que nos muestran ese Dios infinitamente tierno e indulgente ¿cómo no sentirnos impulsados a caer de rodillas en oración y con firme arrepentimiento, entregarle nuestros pecados, dispuestos a no volver ya más en adelante a repetirlos?¿Cómo tener el atrevimiento de permanecer tanto tiempo en el pecado? ¿Cómo desperdiciar tan insensatamente el perdón que ese Padre tan bueno nos ofrece?

 

 

3 - La Divina Misericordia.

En el mismo sentido podemos interpretar las variadísimas confidencias del Señor a su sierva la Beata Faustina Kowalska, de las cuales citaremos algunas pocas :

“Escribe: Soy tres veces santo y tengo horror del más pequeño pecado. No puedo amar a un alma manchada del pecado; pero cuando se arrepiente, mi generosidad no tiene límites para ella. Mi Misericordia la abraza y la perdona. Persigo con mi Misericordia los pecadores por todos sus caminos y mi Corazón goza cuando ellos vuelven a Mi. Olvido las amarguras con las cuales han saciado mi Corazón y me alegro de su retorno”.

“Diles a los pecadores que ninguno escapará a mis manos. Si huyen ante mi Corazón misericordioso, caerán en las manos de mi justicia. Di a los pecadores que los espero siempre, estoy a la escucha del latir de su corazón para saber cuando latirá para Mi”.

“Escribe que les hablo con los remordimientos de conciencia, con los fracasos y los sufrimientos, con las tormentas y los rayos. Hablo en la voz de la Iglesia, y si hacen vanas todas mis gracias, comienzo a enfadarme contra ellos, abandonándolos a sí mismos y les doy lo que desean".

“Escribe para las almas que tienen temor de la muerte: Cuando adviertan la gravedad de sus pecados, cuando se descubra a sus ojos todo el abismo de miseria en que se encuentran no por eso deben desesperar sino echarse con confianza en los brazos de mi misericordia como los niños asustados se echan en los brazos de su madre. Estas almas tienen la preferencia de mi Corazón”.

“Escribe sobre mi misericordia para consuelo de las almas atormentadas por el mal. Los peores pecadores tienen derecho de contar los primeros con mi misericordia. Por más arraigado que esté en el mal un pecador yo no lo puedo castigar si recurre a mi misericordia. Aborrezco la mancha del pecado, pero si el pecador se arrepiente no pongo límites a mi generosidad para con él. Mi misericordia lo cubre y lo justifica. Ella persigue a los pecadores en todos sus caminos y cuando finalmente regresan mi corazón se alegra y olvida el mal que han hecho”

Y también a la Beata Margarita de Cortona le decía : “Mi amor se alimenta de consumir miserias, y el alma que más las tiene con tal de que tenga un corazón arrepentido es aquella que más me agrada porque me da la ocasión de ejercer mi oficio de Buen Salvador. Pero lo que yo te quiero decir, oh mi Benigna es esto: Que el alma jamás tenga miedo de Dios, que Dios está siempre listo para tenerle misericordia y que el placer más grande que puede tener el corazón de tu Jesús es el de poder conducir a su eterno Padre el mayor número posible de pecadores. Son estas mis glorias, son estas mis joyas.¡Los amo tanto a los pobres pecadores!.”

 

 

4 - Madre de misericordia.

Pero como si esto fuera poco, tenemos además las reiteradas invitaciones a la conversión que nuestra Señora nos viene dirigiendo hace ya bastante tiempo, en términos tan expresivos y apremiantes que resistirse uno a satisfacer sus anhelos maternales estaría indicando que no tenemos hacia Ella ni el más ínfimo sentimiento de cariño, de agradecimiento y de fe. Veamos algunas de ellas.

“Conviértanse! Cuando aparezca la señal será demasiado tarde. De antemano varias advertencias serán dadas al mundo. Apresúrense a convertirse. Necesito sus oraciones y sacrificios. Mi corazón arde de amor por Ustedes. Hacer preguntas no es importante. Conviértanse. Apresúrense a proclamarlo. Digan a todos que es mi deseo y que no cesaré de repetirlo. Conviértanse, conviértanse! Para Mí no es difícil sufrir por Uds. Les ruego que se conviertan. Yo le pediré a mi Hijo que les evite el castigo. Conviértanse sin tardar. Ustedes n o saben los planes de Dios, no podrán saberlos. No sabrán lo que Dios les enviará ni lo que El Hará. Solo les pido que se conviertan. Eso es lo que deseo. ¡Conviértanse! Estén listos para todo pero conviértanse.. Eso es parte de la conversión. Adiós y que la paz esté con Uds”.[16]

“Mi Hijo sufre mucho porque los hombres no quieren reconciliarse. No me han escuchado. Conviértanse y reconcíliense”.[17]

“Si Uds. fueran fuertes en la fe, Satanás no podría hacer nada contra Uds. Empiecen a caminar por el sendero de mis mensajes. Conviértanse, conviértanse, conviértanse." Queridos hijos, hoy rezo especialmente para venerar el Corazón de mi Hijo Jesús. Reparen las heridas hechas al Corazón de mi Hijo. Ese Corazón esta ofendido por toda clase de pecados. Gracias por haber respondido a mi llamado" Les pido que recen por la conversión de todos. Por eso necesito sus oraciones”[18]

“Mis hijos, les agradezco cada sacrificio que han hecho en estos días. Conviértanse, perdónense los unos a los otros y ayunen. Oren, oren, oren”.[19]

“Queridos hijos, hoy como nunca los invito a que vivan mis mensajes y los pongan en práctica. Yo he venido para ayudarlos. Por eso los invito a cambiar su vida, porque Uds. han tomado el camino de la miseria y de la ruina. Cuando les dije conviértanse, ayunen, reconcíliense, tomaron estos mensajes superficialmente, comenzaron a vivirlos y luego se detuvieron porque les parecía difícil. No, queridos; cuando algo es bueno tienen que perseverar en lo bueno y no pensar jamás: “Dios no me ve, no me escucha, no me ayuda”. Se han apartado de Dios y de Mí ,por el miserable interés de Uds. Yo quería hacer de Uds. un oasis de paz, de amor y de bondad. Con el amor de Uds. y su ayuda Dios quería hacer milagros y así darles ejemplo. Por eso oigan lo que les digo: Satanás está jugando con Uds. y con sus almas, y yo no puedo ayudarlos porque Uds. están alejados de mi Corazón. Por tanto oren, vivan mis mensajes y entonces sí verán los milagros del amor de Dios en su diario vivir.”[20].

“Queridos hijos: hoy los invito a que sean mis testigos viviendo la fe de sus padres. Hijitos, Uds. buscan signos y mensajes , pero no ven que Dios los invita cada amanecer con la salida del sol a que se conviertan y retornen al camino de la verdad y la salvación.. Uds. Hablan mucho, hijitos, pero trabajan poco en su conversión. Por eso conviértanse y comiencen a vivir mis mensajes no con palabras sino con la vida.. Así tendrán la fuerza, hijitos para decidirse por la verdadera conversión del corazón” .[21]

Pero entre todas las invitaciones que nos ha hecho hasta ahora vale la pena detenernos en la siguiente:

"Queridos hijos, hoy los invito a abrirse a Dios el Creador a fin de que El pueda transformarlos. Hijitos, Uds me son muy queridos. Yo los amo a todos y los llamo a estar muy cerca de Mí y a que su amor a mi Inmaculado Corazón sea más fervoroso. Yo deseo renovarlos y guiarlos con mi Corazón al Corazón de Jesús, que aún hoy sufre por Uds y los llama a la conversión y a la renovación. A través de Uds yo deseo renovar el mundo. Comprendan hijitos que Uds son la sal de la tierra y la luz del mundo. Hijitos, los invito y los amo y de una manera especial les imploro:<<Conviértanse >> [22]

Notemos bien los términos con que se dirige a nosotros al cerrar este mensaje: hijitos, los invito y los amo y de una manera especial les imploro: <<conviértanse >>

“Hijitos” para expresarnos con su acento maternal cuánto nos quiere, expresión que por lo demás no se le cae de sus labios y la emplea siempre que se dirige a nosotros;

“Los invito”,no nos obliga porque Ella es soberanamente respetuosa de nuestra libertad al igual que nuestro Padre celestial;

“Los amo”,como Madre nuestra que es y que ha sido proclamada como tal por su Hijo moribundo en el Calvario.

“De una manera especial” para darnos a entender cuánto anhela Ella en su Corazón de Madre que por fin la escuchemos y la complazcamos dada la importancia, trascendencia y urgencia de su pedido.

“Les imploro”,les suplico y les pido hasta con lágrimas (y hasta si es necesario, de rodillas ) pues todo esto va contenido en esta expresión.

¿Y qué otra cosa podrían significar por otra parte las lágrimas que ha venido derramando en sus diversas apariciones en las más diversas partes del mundo desde comienzos del siglo pasado hasta nuestros días, cuando ya no son solamente lágrimas humanas normales sino hasta lágrimas de sangre, como ha sido debidamente comprobado por la ciencia en Korea del Sur, en Akita Japón, en Civitavechia Italia y en otras partes del mundo?

 

 

5 - ¿Qué es la conversión?

Pero veamos ahora lo que nuestro Santo Padre Juan Pablo II nos dice acerca de la conversión.

«La conversión significa aceptar, con decisión personal, la soberanía de Cristo y hacerse discípulos suyos.»[23]

“La conversión (metanoia), a la que cada ser humano está llamado, lleva a aceptar y hacer propia la nueva mentalidad propuesta por el Evangelio. Esto supone el abandono de la forma de pensar y actuar del mundo, que tantas veces condiciona fuertemente la existencia. Como recuerda la Sagrada Escritura, es necesario que muera el hombre viejo y nazca el hombre nuevo, es decir, que todo el ser humano se renueve "hasta alcanzar un conocimiento perfecto según la imagen de su creador" (Col 3, 10). [24]

“La palabra metanoia , quiere decir cambio de mentalidad. No se trata sólo de un modo distinto de pensar a nivel intelectual, sino de la revisión del propio modo de actuar a la luz de los criterios evangélicos. ..

La conversión favorece, por tanto, una vida nueva, en la que no haya separación entre la fe y las obras en la respuesta cotidiana a la universal llamada a la santidad. Superar la división entre fe y vida es indispensable para que se pueda hablar seriamente de conversión.

En efecto, cuando existe esta división, el cristianismo es sólo nominal. Para ser verdadero discípulo del Señor, el creyente ha de ser testigo de la propia fe, pues “el testigo no da sólo testimonio con las palabras, sino con su vida”.

Hemos de tener presentes las palabras de Jesús: “No todo el que me diga: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” [25] . La apertura a la voluntad del Padre supone una disponibilidad total, que no excluye ni siquiera la entrega de la propia vida: “El máximo testimonio es el martirio”[26]

“La conversión consiste en la adhesión a la persona de Jesucristo, con todas las implicaciones teológicas y morales ilustradas por el Magisterio eclesial.

Hay que reconocer, "el papel que realizan, en esta línea, los teólogos, los catequistas y los profesores de religión que, exponiendo la doctrina de la Iglesia con fidelidad al Magisterio, cooperan directamente en la recta formación de la conciencia de los fieles".

Si creemos que Jesús es la Verdad ( Jn 14, 6) desearemos ardientemente ser sus testigos para acercar a nuestros hermanos a la verdad plena que está en el Hijo de Dios hecho hombre, muerto y resucitado por la salvación del género humano. "De este modo podremos ser, en este mundo, lámparas vivas de fe, esperanza y caridad".[27]

“La grandeza del acontecimiento de la Encarnación y la gratitud por el don del primer anuncio del Evangelio en América invitan a responder con prontitud a Cristo con una conversión personal más decidida y, al mismo tiempo, estimulan a una fidelidad evangélica cada vez más generosa.”[28]

«No podemos predicar la conversión, si no nos convertimos nosotros mismos cada día.» [29]

 

 

6 - Reconciliarse con los hermanos.

Pero hablando de reconciliación y de conversión se presenta algo tan especial que es completamente imposible soslayar .

Cuando en la oración rezamos el Padre Nuestro llegamos a expresarle esta petición que de propósito incluyó el Señor en la fórmula que El nos enseñara: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Veamos lo que a propósito nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

“Esta petición es sorprendente. Si solo comprendiera la primera parte de la frase”perdona nuestras ofensas”, podría estar implícitamente incluida en las tres primeras peticiones de la oración del Señor,...pero según el segundo miembro de la frase, nuestra petición no será escuchada, si no hemos respondido antes a una exigencia. Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une:"como”.

Nuestra petición empieza con una confesión en la que afirmamos al mismo tiempo nuestra miseria y su Misericordia. Nuestra esperanza es firme porque en su Hijo “tenemos la redención, la remisión de todos nuestros pecados”. [30]

Ahora bien, lo temible es que este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido. El amor, como el cuerpo de Cristo, es indivisible : no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano y a la hermana a quienes vemos. I Jn 4,20. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre...

La parábola del siervo sin entrañas que culmina la enseñanza del Señor es demasiado significativa y contundente como para dejarla pasar inadvertida:”

«El Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.

Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: `Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.'

Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la deuda.

Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: `Paga lo que debes.'

Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: `Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía.

Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido.

Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: `Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?'

Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.»[31]

“Dios no acepta el sacrifico de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel”[32]

“Sólo quien se reconcilia con Dios es protagonista de una auténtica reconciliación con y entre los hermanos.” [33]

¿Después de todo esto qué será lo mejor que podemos hacer? No cabe la menor duda. Ya que hemos imitado al joven del Evangelio en su locura, e ingratitud para con su buen padre, del que se aleja enceguecido por el ansia de felicidad, imitémoslo ahora en su gesto de sincero arrepentimiento y humildad diciendo con el publicano del Evangelio: “¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!' [34] y con el hijo pródigo arrepentido :“Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.'

Y, levantándose, partió hacia su padre.

«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.[35]
Una vez más nuestra Madre nos invita a la oración y ¿qué tema podemos escoger más adecuado para nuestra oración que el que Ella nos sugiere? Oración de arrepentimiento

“ Paz, paz, paz, reconcíliense. Solo paz, hagan la paz con Dios y entre Uds. mismos” [36]

¿Qué nos falta ?Decisión...Por eso nuestra Madre nos recalca...“Queridos hijos.... Los invito a que se decidan por Dios, y a que cada día vayan descubriendo en la oración la voluntad de Dios. Deseo , queridos hijos, llamarlos a la conversión completa para que sus corazones disfruten de la verdadera alegría”[37]

"Queridos hijos, hoy los invito a decidirse cada día por Dios. Hijitos, Uds. hablan mucho de Dios pero su testimonio de vida es muy pobre. Por eso hijitos, decídanse por la conversión para que su vida sea auténtica ante Dios de manera que con la verdad de su vida manifiesten la belleza que Dios les ha regalado. Hijitos, los invito de nuevo a decidirse por la oración porque con ella podrán lograr la conversión., Cada uno de Uds. en su sencillez se hará semejante a un niño que está abierto al amor del Padre."[38]

Queridos hijos, quisiera que en el mundo entero todos fueran mis hijos pero el mundo no lo quiere. (A fines de Febrero de 1982)

[1] Gen.3,8-14 [2] Gen.3,9-13 [3] Gén,3,15, [4] Gal.4,4-5 [5] Ex.34,6-7 [6] Ez.33,11-20 [7] Mat.4,17 [8] Luc.7,41-50 [9] Mt.9,1-8 [10] Lucas10,30-37 ; 15,1-7 [11] Lucas 16, 19-31; 18, 9-14 [12] Juan 10, 1-16 ; Mateo 13,44-46 [13] Lucas 19,1-10 ; Juan,4,5-42 [14] Juan1-11; Lucas 7, 36-50 [15] Luc.15,11-32 [16] Abril 25 de 1983 [17] Octubre 15 de 1983 [18] Abril 5 de 1984 [19] Junio 24 de 1984 [20] Marzo 25 de 1992 [21] Septiembr25 de 1998
[22] Octubre 25 de 1996 [23] (Redemptoris missio 46b) [24] La Iglesia en América Nº 32 [25] (Mt 7, 21)
[26] La Iglesia en América (Nº 26) [27] La Iglesia en América Nº 53 [28] La Iglesia en América Nº26
[29] (Redemptoris missio 47d) [30] (Col.1,14;Ef.1,7) [31] Mt.18,23-35 [32] Catecismo Nº 2838-2845.
[33] Iglesia en América Nº 32 [34] Luc.18,13 [35] Luc.15,18-21 [36] Junio 26 de 1981 [37]Junio 25 de 1990
[38] Julio 25 de 1996

 

 
 
 

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