Capítulo 2 - La importancia de la Oración

Primero - ¿Te habías preguntado...?

Decíamos en nuestro primer librito MENSAJES DE LA REINA DE LA PAZ : “La oración en sus diversas modalidades y finalidades es para Nuestra Señora de tanta importancia, que prácticamente no da un solo mensaje en que no se refiera a ella de una u otra forma.

El análisis detenido, profundo y detallado de los mismos daría tema más que abundante para elaborar todo un tratado sobre la oración.

Es que si por una parte la oración glorifica inmensamente a Dios, es también lo que más beneficia la hombre ; pero desafortunadamente es también lo que no queremos utilizar. Y claro, el enemigo que sabe esto muy bien, desarrolla toda su actividad satánica para impedirnos o por lo menos dificultarnos la oración.

Y si nosotros no la valoramos, no hacemos el esfuerzo por tener nuestra oración, le estamos cediendo el campo y colaborando a su victoria.

 

 

Segundo - Lo dice nuestra Madre

De ahí el interés y la preocupación, casi que desesperada de la Madre por inculcárnosla y convencernos de su necesidad, para que nos decidamos por fin a utilizarla como nuestra última tabla de salvación”. ([1])

Ya la sola insistencia de la Madre sobre este tema tan especial estaría diciéndonos en tono demasiado fuerte cuán importante es en su concepto la oración. No lo haría si a la luz de la Sabiduría divina no estuviera de ello convencida.

Refiriéndose a su propia enseñaza decía Jesús: «Mi doctrina no viene de mí, sino del que me ha enviado.»[2]

¿En qué otra forma podría hablarnos la dulce Reina de la Paz, la mensajera del Padre como Ella misma se proclama? Conozcamos algunos de sus mensajes a propósito.
“Queridos hijos, también hoy doy gracias al Señor por todo cuanto El está haciendo por medio de Mí, especialmente por el don de poder estar aquí con Uds.” [3].

“Queridos hijos, mi deseo es que Uds. me den sus manos para yo como Madre suya guiarlos por el buen camino y llevarlos al Padre.”[4]

“Mis queridos hijos..., Uds. son los invitados del Padre que los llama a través de Mí”.[5]

“Queridos hijos, los invito a rezar el Rosario y que él sea una obligación que cumplen con regocijo. De esa manera comprenderán la razón por la que he estado tanto tiempo con Uds. Deseo enseñarles a orar”.[6]

“Uds., queridos hijos, no se dan cuenta de la grandeza del amor de Dios. Por eso es que El me permite estar con Uds. para que los instruya y les ayude a encontrar el camino de la paz. Ese camino, sin embargo, Uds. no pueden descubrirlo si no oran “.[7]

“Yo estoy con Uds. y deseo enseñarles la oración con el corazón. En ella encontrarán a Dios. Por eso, queridos hijos: oren, oren, oren” [8]

“Quiero enseñarles y ayudarles a caminar por el sendero de la santidad. Muchos no desean comprender mis mensajes y aceptar con seriedad lo que estoy diciendo...Si oran, Dios les ayudará a descubrir la razón de mi venida” [9]

Está claro, el objetivo de su presencia tan prolongada entre nosotros y de sus reiterados mensajes no es otro que el de enseñarnos el camino de la santidad para que alcancemos nuestra salvación. Y que ya desde esta vida seamos felices con la verdadera felicidad que solo se encuentra en Dios.

Pero para lograrlo es indispensable entrar por el camino de la oración, según aquello de Jesús que dijo:“ Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada.”[10]

“Queridos hijos, nos dice María, Dios me concede este tiempo como un regalo para Uds. para poder enseñarles y guiarlos por el camino de la salvación. Por ahora, hijitos, no valoran esta gracia, pero pronto llegará el tiempo cuando añorarán estos mensajes. Por lo tanto, hijitos, vivan todo cuanto les vengo diciendo en este tiempo de gracia y renueven la oración hasta que ella se les convierta en verdadera delicia” [11]

 

 

Tercero - Dialogando con el Padre...

Ya desde los comienzos, quiso Dios vivir en comunicación con su criatura, el hombre. Y viendo que éste por el pecado huye y se esconde de su presencia “Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo:

«¿Dónde estás?»

Este contestó: «He oído tu voz en el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo; por eso me escondí.»

Yahvé Dios replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol que te prohibí?» .

El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio del árbol y comí.»

Yahvé dijo a la mujer: «¿Qué has hecho?»

La mujer respondió: «La serpiente me engañó y he comido.»[12]

Notémoslo bien: no es el hombre el que inicia el diálogo sino el mismo Yahvé. Como para indicarnos que su amor infinito no puede admitir ninguna clase de distanciamiento ni silencio de su criatura predilecta para con El. Y como el pecado es ruptura , distanciamiento y abismo, dado que la criatura humana es incapaz por sí misma de reconciliación, Yahvé mismo se anticipa y da el primer paso en el proceso y le pregunta:”¿Dónde estás?”

¿Cómo que dónde estás?¿Acaso lo ignoraba Dios? En absoluto. Es que quiere darle al hombre la oportunidad de entrar en comunicación íntima con El. Una comunicación que empiece por reconocer su falta, humillarse y pedir perdón, dispuesto como está el Señor por su infinita misericordia a brindarle su más amplio y definitivo perdón.

La oración, toda oración debe ser un diálogo; y diálogo es la intercomunicación ente dos personas. Es lo que nos decía la Reina de la Paz: “Cuando recen deben hacerlo de una manera más sentida. La oración es una conversación con Dios. Orar significa escuchar a Dios. La oración les aprovecha a Uds. porque después de ella todo se ve más claro. La oración les puede enseñar la felicidad. La oración les puede enseñar cómo llorar, cómo florecer. La oración no es cosa de broma. Es un diálogo con Dios”. [13]

 

 

4 - Con la Biblia en la mano.

Adentrándonos en la Biblia observamos de inmediato que, en cuanto historia de salvación, ella está toda traspasada por esta intercomunicación entre Dios y el hombre que llamamos «oración».

Seleccionar en toda la Biblia los pasajes en que el texto sagrado menciona la oración como exigencia de Yahvé a su pueblo y como práctica muy consolidada de la nación israelita en sus relaciones con el Señor sería un trabajo por demás interesante que nos haría descubrir el gran aprecio que el pueblo escogido tenía por la oración y su imponderable utilidad en la vida diaria de las gentes como personas y de la nación misma como tal.

En el AT, Abrahán y Moisés interceden por los suyos[14] , Moisés, Ana, David, Tobías y Judit alaban y dan gracias a Dios [15]; David y Salomón alaban, interceden y suplican [16]) ; Jeremías, Daniel, Ester, Esdras y Nehemías reconocen los pecados propios y del pueblo solicitando el perdón de Dios [17]; Ezequías, Josafat, Jonás, Sara, Judit, Judas Macabeo piden ayuda y protección .[18]

El libro entero de los Salmos es una magnífica antología de toda clase de oraciones públicas y privadas, recitadas y cantadas.
En el NT Jesucristo es modelo de oración [19] e invita a los suyos a una oración continua perseverante, humilde, agradecida y confiada [20] .

La oración preside todos los momentos importantes de la primera comunidad cristiana [21] . San Pablo sobre todo hace de ella uno de los pilares insustituibles de la vida cristiana [22] .

Del estudio detenido, serio y detallado de todos estos lugares de la Biblia y de muchos otros, llegamos a la conclusión de que la oración es tan importante y tan necesaria que observando como está la vida misma de la Iglesia, fuerza es reconocer que necesitamos una seria y profunda revisión y cambio de conducta en cuanto a la practica de la oración se refiere.

 

 

5 - ¿Y los Santos?

Si del texto sagrado pasamos a la vida de los Santos que han adornado con sus virtudes la túnica de la Iglesia, podemos afirmar sin sombra ninguna de vacilación que ninguno ha llegado a serlo sin vivir una vida de intensa oración.

¿Y qué decir de los grandes apóstoles y misioneros tanto consagrados como laicos que han dedicado sus vidas al servicio del Evangelio, muchos de los cuales han sellado con su sangre el testimonio que dieron con su vida y su palabra? ¿Qué decir de Domingo de Guzmán, Luis Beltrán, Francisco de Asís, Francisco Javier, Juan Bosco , Luis María de Montfort, una Madre Teresa de Calcuta ? ¿De dónde han obtenido la fortaleza necesaria para realizar empresas tan fatigosas y trascendentales que han conquistado tantos triunfos para el Evangelio y han cubierto de gloria a la Iglesia?

 

 

6 - Vayamos al Catecismo.

Pero de la Sagrada Escritura, de la Hagiografía o historia de la vida de los santos, de la historia de la Iglesia y de sus grandes proezas apostólica pasemos al Catecismo de la Iglesia Católica, el gran regalo que el actual Pontífice le ha hecho a nuestra Iglesia.¿Y qué es lo que encontramos en él?

Algo que debe invitarnos a reflexionar muy seria y detenidamente. Porque debemos tener muy en cuenta que la redacción de este documento de nuestra fe ciertamente se ha realizado bajo la asistencia del Espíritu Santo y nadie como El que conozca lo que el hombre de nuestro tiempo necesita con la máxima urgencia.

Este documento, después que ha consagrado la primera parte a fundamentar nuestras creencias, explicándonos las verdades reveladas sobre las que se apoya nuestra fe[23], en su segunda parte nos enseña la forma más perfecta de cumplir nuestro deber de adoración y alabanza, acción de gracias y reparación para con el Creador y Ser Supremo de quien todos dependemos, y rindiéndole el culto más perfecto que El se merece[24].

Pasa luego en un tercera parte a explicarnos la manera de llevar a cabo del modo más perfecto nuestras relaciones para con El, para con nuestros prójimos y para con nosotros mismos viviendo como Cristo, con Cristo y en Jesucristo, viviendo en todo de acuerdo a las exigencias del Evangelio[25].

Y por último en su parte final dedica el resto de la obra a explicarnos lo que todos tenemos necesidad y obligación de practicar para poder llevar una vida de cuerdo al querer divino y a la dignidad de nuestra propia persona ,la oración [26].

Y es ésta la parte más novedosa del Catecismo, un verdadero tratado sobre la oración, elemento de esencial importancia en la vida cristiana y de la que todos sin excepción tenemos que valernos para poder cumplir como es debido con las múltiples obligaciones que nos impone nuestro carácter de cristianos.

En efecto son diversos los estados de vida a los que somos llamados los cristianos: unos a la vida conyugal, otros a la vida consagrada sacerdotal o religiosa, otros a la vida de soltero; y cada uno de estos tres estados de vida con sus correspondientes y peculiares obligaciones presuponen la obligación de cumplir con las exigencias del bautismo . Pero todos sin excepción necesitamos la ayuda de lo alto, que podemos obtener si nos valemos del arma todopoderosa de la oración.

Unas son las obligaciones de los esposos y padres de familia . Graves, imponderables son las obligaciones del sacerdote o del Obispo, y máxime las del mismo Papa, Vicario de Jesucristo, pero sería quimérico que trataran de ser excelentes en su estado sin antes procurar serlo como cristianos, y para ello se necesita de la ayuda de lo alto que tenemos que alcanzar mediante el recurso a la oración y a la vida sacramental.

Pero hay más. En la vida real se dan situaciones especiales en que no podemos ayudarnos de los medios ordinarios de alcanzar la gracia como son los sacramentos. Tal es el caso de las parejas que viven en unión libre o en adulterio, o los enfermos, o de quienes tienen que atenderlos, o los obreros de fábricas que no pueden separarse de su trabajo, o los que viven grandes distancias de los templos, o los campesinos , o donde no se puede contar con la presencia del sacerdote a causa de su escasez. Mas, también en esos casos queda el recurso a la oración.

Para podernos trasladar de un sitio a otro el Creador nos ha regalado las dos piernas. Si por algún accidente perdemos una de las dos, necesitamos suplirla siquiera temporalmente con la prótesis o la muleta. Pero si aún a esto renunciamos, la vida se nos va a tornar insoportable. Para el recto ejercicio de la vida espiritual el Señor nos ha regalado los sacramentos y la oración. Si por motivos especiales no podemos recibir los sacramentos nos obliga con mayor razón apelar a la oración.

Lo que alguien decía tiene aquí su plena aplicación: ”yo sin Cristo impotencia absoluta, pero Cristo y yo, fortaleza inexpugnable”

En verdad el Evangelio está saturado de frases del Señor que por una parte nos invitan a practicar fervorosamente la oración como el mejor medio de solucionar nuestros problemas y por otra parte y a la inversa nos dan la explicación del estado tan lamentable de cosas en que nos encontramos.

“Yo soy la vid y ustedes las ramas. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada “.[27] “Permanezcan en mí como yo en ustedes. Una rama no puede producir fruto por sí misma si no permanece unida a la vid; tampoco ustedes pueden producir fruto si no permanecen en mí.”[28]

“Todo lo que pidan en la oración, con tal de que crean, lo recibirán.»[29] “Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán”.[30] “Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo”[31]

“Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!” [32]

”Todo lo puedo en aquel que me fortalece.”[33]

 

 

7 - Nuestra Madre tiene razón.

Razón tiene entonces nuestra Madre cuando en forma tan reiterada , tan tierna y tan clara nos habla sobre el tema .

Desde la Medalla Milagrosa en París, 1830, siguiendo por Lourdes, la Salette, Fátima, Beauring y Banneux, Africa, Ucrania, Japón, Corea del Sur, Bosnia Herzegovina, Ecuador, Venezuela y ahora Colombia, la oración es el tema más favorito de los mensajes marianos.

En los numerosísimos mensajes que con día fijo ha venido dando a los videntes de Medjugorje durante los últimos 18 años, sin contar los que en días distintos les ha comunicado, no cesa de presentarnos la oración como el recurso absolutamente indispensable para el logro de su propósito y al que todos tenemos que acudir sin distinción de edad, sexo, condición moral, categoría, estado o circunstancia en que nos encontremos.

 

 

8 - ¿Qué será lo que nos espera...?

Por otra parte, cuando se constata la hecatombe en la vida familiar, religiosa y sacerdotal, quienes investigan las causas de tales realidades están de acuerdo en afirmar que a la raíz de todo y entre muchos otros factores a cual más de negativos se encuentra el abandono total de la vida de oración.”.[34]

Causa tristeza constatar una dolorosa realidad. Todos conocemos concretamente la situación extremadamente conflictiva que vivimos en Colombia: Corrupción generalizada en todos los estamentos de la vida familiar y social, corrupción de la niñez y de la juventud, destrucción de la familia, proliferación de la unión libre , proliferación de sectas de todo pelambre, hasta del mismo satanismo, corrupción de los medios comunicación, narcotráfico, drogadicción, masacres, violaciones , secuestros hasta de Obispo, extorsión, asesinatos de sacerdotes, guerrilla, desplazamientos masivos de campesinos, confusión en las ideas religiosas que profesa nuestra gente, violencia armada, desempleo, carestía de la vida.

Y para conjurar toda esta tragedia que vive nuestra patria, se organizan marchas callejeras vestidos todos de blanco, portando pancartas que denuncian, que rechazan, que condenan, se agitan pañuelos blancos y bombitas de colores, se disfrazan de payasos con la palomita de la paz dibujada en la cara, se repican las campanas de los templos, se publican manifiestos de rechazo a la violencia y la injusticia, y muchas cosas más...

Pero no se convoca al pueblo, a la nación que es una nación de raigambre profundamente creyente a emprender una fuerte y vigorosa campaña de oración a nivel nacional o por lo menos regional. Como que le estamos atribuyendo mayor efectividad a los medios puramente humanos y populistas que a los sobrenaturales y divinos. No son los marchas, ni las pancartas, ni las bombitas, ni los pitos y payasos, ni los pañuelitos blancos ni los repiques de campanas los que convierten los corazones y nos van a traer la paz, sino el ayuno, la conversión y la oración.

“La paz es posible si la humanidad busca y encuentra a Dios, al Dios de la Paz. Dios quiere la paz” señaló el Papa en su mensaje para la XXXIII Jornada mundial de la Paz que se celebrará el primero de Enero del 2000.

La paz que necesita Colombia no es la paz de los fusiles , de las tanquetas de guerra ni mucho menos la paz de los cementerios .

Es la paz que procede del reconocimiento y del respeto de los derechos humanos, la paz que es fruto de la justicia y del amor.

La paz vendrá cuando cambie el corazón del hombre . Pero el corazón del hombre solamente lo cambia Dios como fruto de la oración. Lo encontramos muy claramente expresado en la palabra de Dios de modo que no nos puede quedar la menor duda al respecto.

 

 

9 - ¡Está en nuestras manos...!!!

Volvamos de nuevo al texto ya leído del II Libro de las Crónicas :“Si yo cierro el cielo para que no llueva, si yo mando a la langosta devorar la tierra, o envío la peste contra mi pueblo; y mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre , se humilla, rezando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo entonces los oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. Mis ojos estarán abiertos y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar; pues ahora he escogido y santificado esta Casa, para que en ella permanezca mi Nombre para siempre. Allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días”

El mismo grado de transparencia y fuerza persuasiva tienen también las siguientes palabras de Jesús en su Evangelio: “Si tu hermano ha pecado, vete a hablar con él a solas para reprochárselo. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma contigo una o dos personas más, de modo que el caso se decida por la palabra de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, informa a la asamblea. Si tampoco escucha a la iglesia, considéralo como un pagano o un publicano.

Yo les digo: «Todo lo que aten en la tierra, lo mantendrá atado el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo.

Asimismo yo les digo: si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se lo concederá. Pues donde están dos o tres reunidos en mi Nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»[35]

Muy claramente nos está diciendo el Señor que, después y por encima de todos los medios humanos con que contamos para conseguir el cambio del corazón de un hermano, está la oración ferviente de toda la comunidad: “Todo lo que pidan en la oración, con tal de que crean, lo recibirán.” “Por eso les digo: todo lo que pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán”. “Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo”

Por eso con sobrada razón nos decía la Reina de la Paz :“ Con el ayuno y la oración se pueden detener las guerras y suspender las leyes de la naturaleza”[36]

¿Qué esperamos pues...?

Menos marchas de protesta y más oración


[1] O. C. Cap. 12, 2ª parte [2] Juan7,16-17, [3] Diciembre 25 de 1986 [4] Marzo 18/93 [5] Octubre 25/87
[6] Jun 12 de 1986 [7] Marzo 25 de 1988 [8] Oct.25 de 1989 [9] Jun.25 de 1991[10] Juan 15,5 [11] Ag.25 de 1997 [12] Gen.3,9-13 [13] Oct.20 de 1984 [14] Gén 18,22-32; Ex 32,11-14; [15] (Ex 15,1-18; 2 Sam 2,1-10; 2 Sam 22; Tob 13; Jdt 16,2-21) [16] (2 Sam 7,18-29; 1 Re 8,22-53 [17] (Jer 14,7-9.19-22; Dn 9,4-19; Est 4,17 ss; Esd 9,6-15; Ne 1,5-11); [18] (2 Re 20,3; 2 Crón 8,6-12; Tob 3,11-15; Jdt 9,1-14; 2 Mac 15,22-24)
[19] (Mt 11,25-26; 26,36-42; Mc 8,6; Lc 3,21; 5,16; 6,12; 9,18.28; 11,1; 22,32; 23,34.46; Jn 11,41; 17,1-26)
[20] (Mt 6,5-13; 7,7-11; 9,38; 17,21; 18,19; 26,41; Mc 11,24; Lc 11,5-13; 17,16-18; 18,1-14; Jn 4,23-24).
[21] (He 1,14.24-25; 4,24-31; 6,4-6; 8,15; 9,40; 10,9; 12,5; 13,3; 14,23; 20,36; 21,5), y
[22] (Rom 1,10; 15,30-31; 1 Cor 1,4; 2 Cor 9,11-15; 12,8; Ef 6,18; Fil 1,3; 4,6; Col 1,9; 4,12; 1 Tes 3,10; 5,17; 1 Tim 2,1-3; Flm 4,22).
[23] Catecismo Nº 1-1065 [24] Catecismo Nº 1066-1690 [25] Catecismo Nº 1691-2557 [26] Catecismo Nº 2558-2865 [27] Juan 15,5 [28] Juan 15,4-5. [29] Mat.21,22 [30] Marc.11,24 [31] Juan 14,13 [32] Mat.7,11 [33] Filp 4,13.” [34] Mensajes de la Reina de la Paz Cap.XI, a) [35] Mat.18,15-20 [36] Julio 21 de 1982

 

 

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