Capítulo 9 - Alabaré...Alabaré

1 - Abiertos para dar.

Cuando se habla de oración solemos ser demasiado egoístas e interesados. Lo que más nos preocupa en la oración son nuestros problemas y necesidades, nuestros proyectos e ilusiones y quizá también los de los demás .

Algo muy distinto sucede en la oración de alabanza. Enseña el catecismo de la Iglesia católica: “La alabanza es la forma de orar que reconoce de la manera más directa que Dios es Dios. Le canta por El mismo, le da gloria no por lo que hace sino por lo que es .” [1]

En la oración de alabanza se repite la escena que contempló el profeta Isaías en la visión narrada en el Cap.6 donde dice :“El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban. Y se gritaban el uno al otro:«Santo, santo, santo, Yahvé Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.» [2]

Y todos los ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo:«Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.»[3]

Los espíritus celestiales no piden nada, no hacen más que cantar la gloria y la majestad del Señor, proclamando su santidad eternamente.

La oración de alabanza y de glorificación van íntimamente unidas con la oración de adoración. En ésta reconocemos las perfecciones, la grandeza , soberanía y majestad del Altísimo, aceptamos su autoridad reconociendo nuestra pequeñez, nuestra miseria y nuestra nada.

En la de alabanza y glorificación reconocemos, admiramos y cantamos el poder, la sabiduría del Señor en todo cuanto hace incluyéndonos a nosotros mismos . Alabar es leer a través de todos los acontecimientos la carta de amor que Dios nos escribe cada día, es descubrir esa mano tierna que a cada momento va tejiendo los hilos de nuestras vidas.

El hombre que alaba tiene una mirada de fe, una mirada limpia para ver lo que Dios hace en su vida. Sabe descubrir cada día los regalos del Señor en su vida. ¡Son tantos y tan maravillosos!!.

Por la alabanza reconocemos el poder de Dios en nuestra vida. Y porque Dios es poderoso, nos sentimos animados a poner en sus divinas manos nuestra vida con todas sus dificultades. Hacer esto es comprometernos a esperar la hora del Señor, el momento por El ya señalado en que va a manifestar su poder en nuestra vida.[4] “

Esta confianza en el Señor nace de la oración de alabanza. Se llena uno de fortaleza cuando puede decir: Señor, te alabo porque sé que en tus manos todo irá bien- Hacer esto es poner en práctica en consejo de San Pedro que nos dice“ confiadle todas vuestras preocupaciones, pues él cuida de vosotros”[5]”;y también las palabras del Salmista : “ Encomienda tu vida a Yahvé, confía en él, que El actuará; hará brillar como luz tu inocencia y tu honradez igual que el mediodía”[6]

Cuando alabamos al Señor le estamos diciendo que nos sentimos plenos, felices, orgullosos de que El sea nuestro Dios. Así como en la vida nos sentimos orgullosos de las personas que nos quieren, nos comprenden y nos ayudan, así también nos sentimos orgullosos de que Dios sea nuestro Padre, de que Jesucristo, el Adorable, sea nuestro hermano, de que el Espíritu Santo sea nuestro consolador.

La alabanza es recordar con alegría la acción de Dios en nosotros y fuera de nosotros como lo hace nuestra Señora en el Magnificat. “Y dijo María: «Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los de corazón altanero. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes.

A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos con las manos vacías. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abrahán y de su linaje por los siglos.» [7]

Cuando todo se oscurezca en nuestra vida, cuando todo se nos venga a tierra, hagamos memoria de todo lo que ha hecho Dios en nuestra vida y digamos entonces llenos de confianza: Dios nunca me ha fallado. Hoy, mañana y siempre estará conmigo. Seguiré amando la vida, seguiré siempre adelante porque sé que Dios nunca me falla.

Yo no veo, no sé, no entiendo cómo puede solucionarse mi problema, pero una cosa sí entiendo y de ello estoy absolutamente seguro y es de que Dios me ama. Por eso me abandono plenamente en sus divinas manos dejando que El haga conmigo como mejor le parezca y ya desde ahora lo alabo, lo bendigo y lo glorifico por la manera como procede conmigo.“Gustad y ved qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que confía en El”.[8].

Dios es bueno, Dios es tierno, Dios es Padre, Dios es amor. Qué triste saber que hay cristianos que piensan que Dios es cruel, duro, áspero, rudo, severo.

 

 

2 - ¿Qué pasa cuando alabamos?

La alabanza nace del embeleso, de la admiración de la alegría de estar en la presencia de Dios. Es decir, al sentir que estoy en la presencia de Dios, me embeleso, me admiro y espontáneamente brota de mi corazón la alabanza. Entonces la alabanza nace de una experiencia de Dios. Por eso no todo el mundo alaba porque no todo el mundo es consciente de su experiencia de Dios. Entre los diez leprosos del Evangelio que fueron curados por Jesús solo uno vivió esa experiencia conscientemente y alabó a Dios. [9]

Algo semejante acontece en nuestra vida humana social: cuando tenemos experiencia de la bondad de alguien, lo ponderamos y damos testimonio de su valer; si no tenemos esa experiencia no decimos nada, o nos contentamos con exclamar: “No lo conozco”

Por la alabanza podemos medir la experiencia que tenemos de Dios. La alabanza es signo de que hemos descubierto al Señor. Cuando vamos creciendo en el conocimiento de Dios, vamos también creciendo el la alabanza de Dios.

La frecuencia y la intensidad de la alabanza miden el crecimiento en la fe, la esperanza y el amor, en el compromiso con Dios y con los hermanos.

La alabanza nace, como en la de nuestra Señora, de un corazón humilde y pobre. El que tiene un corazón de rico autosuficiente, dueño de sí mismo, nunca alaba; y no lo hace porque cree que no tiene a quien agradecerle ya que en su concepto se reconoce así mismo el autor único de todas sus victorias.

Ante el aire de satisfacción por la abundancia de trabajo que le llegaba todos los días, un profesional casi se sentía incapaz de dar oportuno y cabal cumplimiento a todas las demandas. Y alguien le hizo esta reflexión: ¿Y no ve Ud. en ello la mano de Dios que lo bendice enviándole la gente para que lo ocupe y tenga en esa forma oportunidad de ganar el pan de cada día?

A lo cual el profesional contestó: “No; ello está indicando la calidad de trabajo y de servicio que aquí encuentran. Si el trabajo que yo hago fuera de mala calidad, la gente se sentiría prevenida y no me buscaría. Porque Ud. debe saber que la gente no calla nada. Si la gente queda satisfecha con lo que yo hago, de inmediato lo comentan con los amigos y vecinos y terminan recomendando mis servicios. Muy distinto sería si mi trabajo no llenara las aspiraciones del público demandante .

Pero el otro le respondió: Eso es cierto, pero ¿quién le ha dado a Ud. la inteligencia, las manos y todo lo que Ud. necesita para realizar el trabajo que le piden?¿Qué es lo que nos enseña la Palabra de Dios cuando nos dice:“ ¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?[10];«Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo”[11].;“toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces”[12]

 

 

3 - Alabar...¿por qué?

Alabar a Dios significa para la Biblia reconocer y proclamar, alegrarse, sentirse orgulloso de Dios y de sus perfecciones, recordar y cantar con alegría la acción de Dios como lo hizo María.

¿Y por qué tenemos que alabar a Dios?

Lo específico de la alabanza es que se centra en Dios mismo más que en sus dones.

Al llegar la plenitud de los tiempos, Dios se hace visiblemente presente en Cristo; y a partir de este momento la alabanza a Dios se realiza en Cristo, con Cristo y por Cristo [21]).Incluso Cristo en persona es objeto directo de esta alabanza [22]

Hay que subrayar, finalmente, que ya desde el AT el marco privilegiado de la alabanza es la liturgia [23]

Podemos repasar para nuestro provecho personal los salmos de alabanza como son: 8,18,19,

29,33,46,47,48,76,84,87,93,96,97,98,99,100,103,104,105,106,113,114,117,122,135, 136,145,146,147,148,149,150.

Alabar es decir a los demás con las palabras pero sobre todo con los hechos que Dios es maravilloso, que Dios es la mayor noticia , el mayor descubrimiento en nuestra vida.

 

 

4 - Nuestra Maestra de alabanza.

Nuestra Señora la Reina de la Paz en su humildad es para todos nosotros sus hijos el mejor modelo de alabanza y de permanente glorificación a Dios que podemos encontrar.

Ella que vivía repasándolo todo en su corazón: “guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.”,“... conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón” [24]

Ciertamente que los sentimientos íntimos de su corazón tienen su más fiel expresión en estas palabras del Salmista:“Bendeciré en todo tiempo a Yahvé, sin cesar en mi boca su alabanza ”; “Tú mereces la alabanza oh Dios, en Sión”.“ Mi boca rebosa de tu alabanza de tu elogio todo el día”.[25]

Y como toda madre quiere siempre lo mejor para sus hijos y procura enseñarles siempre con su ejemplo, Ella también nos dice a nosotros lo que Jesús su Hijo nos decía:“Os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros. «En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que lo envía. «Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. [26]

Por eso Nuestra Señora, después de habernos dado en la tierra su ejemplo, ahora nos invita con sus delicados y persuasivos mensajes . Y es así como nos dice:

"Queridos hijos, hoy los invito a glorificar a Dios y a que el nombre de Dios sea reconocido santo en sus corazones y en sus vidas. Hijitos, cuando Uds. viven la santidad de Dios, El está con Uds. y les comunica su gozo y su paz los cuales vienen solo de Dios a través de la oración. Por tanto, hijitos, renueven la oración en sus familias. De esa manera sus corazones glorificarán el santo nombre de Dios y serán un verdadero paraíso. Yo estoy cerca de Uds. e intercedo por Uds. ante Dios "[27]

“Queridos hijos: también hoy los invito a glorificar a Dios el Creador en los colores de la naturaleza. El les habla incluso a través de la flor más pequeña acerca de su hermosura y la profundidad del amor con que los ha creado. Hijitos, que la oración brote de sus corazones como el agua fresca de un manantial. Que los campos de trigo les hablen acerca de la misericordia de Dios hacia cada criatura.[28]

Entre tantas fórmulas de alabanza que se podrían emplear al dirigirse al Señor vale la pena mencionar precisamente la del Magnificat que, si la pronunciamos no solo con los labios sino de lo más hondo del corazón, nos puede ayudar muy eficazmente a entrar en el clima de alabanza que tanto necesitamos y bajo la amorosa guía de nuestra Madre Inmaculada.

Por eso San Luis de Montfort el gran enamorado de María nos dice en su Tratado de la Verdadera Devoción: “Recitarán frecuentemente el «Magnificat» -a ejemplo de la Beata María d'Oignies y de muchos otros santos- para agradecer a Dios las gracias que otorgó a la Santísima Virgen.

El «Magnificat» es el único cántico compuesto por la Santísima Virgen, o mejor, en Ella por Jesucristo, que hablaba por boca de María. Es el mayor sacrificio de alabanza que Dios ha recibido en la ley de la gracia.

Es el más humilde y reconocido; a la vez, el más sublime y elevado de todos los cánticos. En él hay misterios tan grandes y ocultos, que los ángeles los ignoran.

Gersón -tan piadoso como sabio-, después de haber empleado gran parte de su vida en componer tratados tan llenos de erudición y piedad sobre materias tan difíciles, no pudo menos de temblar al emprender, hacia el final de su vida, la explicación del «Magnificat», a fin de coronar con ésta todas sus obras. En un volumen infolio, nos refiere muchas y admirables cosas de este hermoso y divino cántico. Entre otras, afirma que la Santísima Virgen lo rezaba con frecuencia, y particularmente en acción de gracias después de la sagrada comunión.

El sabio Benzonio, al explicar el «Magnificat», refiere muchos milagros obrados por su virtud, y dice que los diablos tiemblan y huyen cuando oyen estas palabras del «Magnificat»: «El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón” [29]:

Y acerca del Ave María el mismo Santo pone en labios de la Madre de Dios estas palabras:“Cuando me dices< bendita tú eres entre todos las mujeres>, tributo alabanzas a la Misericordia divina que se dignó elevarme a tan alto grado de felicidad.

Ante las palabras <bendito es el fruto de tu vientre Jesús>, todo el cielo se alegra conmigo al ver a Jesús, mi Hijo, adorado y glorificado por haber salvado al hombre».[30]

Finalmente tengamos presentes las palabras de este gran Santo :“María ha colaborado con el Espíritu Santo en la obra de los siglos, es decir, la encarnación del Verbo de Dios. En consecuencia, Ella realizará también los mayores portentos de los últimos tiempos: la formación y educación de los grandes santos, que vivirán hacia el final de los tiempos, están reservados a Ella, porque sólo esta Virgen singular y milagrosa puede realizar, en unión del Espíritu Santo, las cosas excelentes y extraordinarias.” [31]

No nos separemos pues del regazo de María para que sea Ella nuestra Maestra, nuestra Guía a toda hora en la tarea de alabar y glorificar a Dios Todopoderoso y de decirle con toda la corte celestial:

“Santo, Santo, Santo es el Señor...A El alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.» [32]

[1] Cat.Nº 2639. [2] Isaías,6,1-3 [3] Apoc.7,11-12 [4] Encuentro personal con Dios” ( de aquí y de allí) . [5] 1ª de Pe.5,7 [6] Salm.37,5-6 [7] Luc.1,46-66 [8] Salm.34,8 [9] (Luc.17,11-18 [10] I Cor.4,7 [11] Juan 3,27 [12] Sant.1,17 [13] (Is 12,4-6; Sal 29; 96; 104; 145; Lc 2,13-14;10,21-24), [14] (Ex 15,1-18 ) [15] (1 Sam 2,1-10), [16] Ex 15,1-21;Salm. 146; Lc 1,46-55 [17] (Sal 89; 106; 107; 117) [18] (Daniel 2,1-49; Rom. 8,28) [19] Is.6, 1-13. [20] 2 Cor 1,3-4 [21] (Lc 2,13.20; 18,36; 19,37-38 [22] (Mt 21,9; He 19,17; Apoc 5,9). [23] (1 Crón 16,36; Esd 3,11; Lev 7,12; 22,29; He 2,46-47; Ef 5, 19-20).” [24] Luc.2, 19,51. [25] Salm.34,2 ; Salm.65,2 ; Salm.71,8 [26] Juan13,14-17 [27] Mayo 25 de 1997 [28] Agosto 25 de 1999 [29] VD 255 [30] Secreto del Rosario, Nº 48 [31] Verdadera Devoción Nº35 [32] Apoc.7,11-12

 

 
 
 

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