Capítulo 6 - Al encuentro con Dios

1 - Dichoso e inolvidable encuentro... :

“Queridos hijos,... Los invito a orar sinceramente con el corazón para que cada una de sus oraciones sea un encuentro con Dios”.[1]

“Queridos hijos, los invito a la oración para que en ella tengan su encuentro con Dios. Dios se está ofreciendo y dándose El mismo a Uds. Pero les deja en plena libertad para que Uds. respondan a su llamado. Por tanto queridos hijos aparten un tiempo durante el día para que puedan orar tranquila y humildemente y así encontrarse con Dios su Creador. Yo estoy con Uds. e intercedo por Uds. ante Dios. Por eso estén atentos para que cada oración sea un encuentro agradable con Dios.”[2]

Según estas palabras de nuestra Madre orar significa encontrarse con Dios, es decir, salirle al encuentro a Dios.

Es que El no cesa de llamarnos y buscarnos de mil maneras. "¿No está llamando la Sabiduría? y la Prudencia, ¿no alza su voz? En la cumbre de las colinas que hay sobre el camino, en los cruces de sendas se detiene; junto a las puertas, a la salida de la ciudad, la entrada de los portales, da sus voces: «A vosotros, hombres, os llamo, para los hijos de hombre es mi voz. Entended, simples, la prudencia vosotros, necios, sed razonables. Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios”.[3]

La Reina de la Paz nos dice con el Sagrado libro “Escuchadme, hijos piadosos, ....bendecid al Señor por todas sus obras. Engrandeced su nombre, dadle gracias por su alabanza, con los cantares de vuestros labios y con cítaras, decid así en acción de gracias: ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor! todas sus órdenes se ejecutan a su hora "[4]

 

 

2 - Al que soy llamado insistentemente: Que Dios nos vive llamando a todas horas lo encontramos afirmado en muchísimos lugares de la Sda Escritura , por ejemplo los siguientes:

“Mira que estoy a la puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y comeré con él y él conmigo”[5]

“Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos. Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel. Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed. Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar.»[6]

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso” [7]

«Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; dejaos de simplezas y viviréis, y dirigíos por los caminos de la inteligencia.» [8]

“ ¡Oh, todos los sedientos, id por agua, y los que no tenéis plata, venid, comprad y comed, sin y sin pagar, vino y leche! ¿Por qué gastar plata en lo que no es pan, y vuestro jornal en lo que no sacia? Hacedme caso y comed cosa buena, y disfrutaréis con algo sustancioso”. [9]

Si el Señor nos está llamando a todas horas, tenemos entonces que responderle, dejarnos encontrar, salir a su encuentro, y entablar con El el diálogo amoroso que El quiere empezar.

Pero esos encuentros que Dios quiere propiciar se pueden dar a diferentes niveles y de diversas formas.

Generalmente cuando oramos,- y esto le sucede a todo el mundo –expresamos simplemente peticiones para que las cosas sucedan. Es decir, cuando necesito algo pido por ello y lo busco. Tenemos entonces lo que se llama la oración de petición.

Pero esto es tan solo una mínima parte de lo que realmente significa orar y quizá no la principal ni la más agradable al Señor. Podemos pedir y podemos buscar, pero quizá no tenemos entonces un verdadero encuentro con el Señor. De ahí que nuestras oraciones sean con tanta frecuencia ineficaces.

 

 

3 - ¿En dónde encontrarlo?

Si la oración es un encuentro con Dios y tenemos el mandato de orar a toda hora[10], entonces tenemos que buscar ese encuentro con Dios a toda hora y en toda circunstancia. La oración es encontrarnos con Dios en cualquier cosa que hagamos.

a) En el Santo Rosario. El Santo Rosario no es simplemente rezar 50 Ave Marías o más, como sucede en los rezos por los difuntos con ocasión de los llamados Novenarios, sino un encuentro amoroso, delicioso, saboreado con Jesús y con María en el gozo, el dolor y la gloria para contemplar admirar y agradecer cuanto hizo por nosotros en la tierra Jesús nuestro divino Salvador.

No puede ser entonces un encuentro atropellado, y como hoy decimos, a contrarreloj. La majestad de las personas que en él contemplamos, lo mismo que la grandiosidad e importancia de los misterios que en él estamos meditando exigen que le dediquemos el tiempo que ellos se merecen. Por eso nuestra Señora dice :” Que mientras rezan el Rosario los creyentes cada día mediten en la vida de Jesús. Toda oración que brota del corazón agrada a Dios.” [11]

Y refiriéndose a quienes simplemente tienen colocado el Rosario en la sala o en el carro o en el cuello añade : “El Rosario no es un adorno para la casa, ya que de esta forma limitamos su uso. Díganle a todos que lo recen”.[12] “Todas las oraciones de Uds. me enternecen mucho, especialmente el Rosario diario” [13] “Yo solo deseo que el Rosario sea para Uds. parte de su vida”[14]. “Acójanse al Rosario. El Rosario por sí solo puede hacer milagros en el mundo y en sus vidas” [15]

“Invito a todos los Sacerdotes, Religiosos y Religiosas a rezar el Rosario y a enseñárselo a los demás. El Rosario es para Mí algo especialmente querido. Mediante el Rosario ábranme su corazón para que yo los pueda ayudar” [16]

Si la Reina de la Paz estima tanto el Rosario y con términos tan apremiantes y tan tiernos nos invita a rezarlo debe ser porque es un poderoso medio para lograr nuestro encuentro diario con el Señor, máxime si seguimos su consejo o más bien su petición de rezarlo entero todos los días, es decir, los misterios gozosos ,dolorosos y gloriosos.

b) En la confesión .Esta no es un descargue rutinario de conciencia como si se tratara de una mera entrevista siquiátrica manifestando algunas cosas por costumbre y sin ningún arrepentimiento ni propósito de cambio, ni tampoco una práctica que hay que cumplir para quedar bien ante la gente .

El Sacramento de la Confesión o Penitencia es un encuentro con el Padre Misericordioso que nos ha esperado con infinita paciencia y ternura y ahora nos recibe entre sus brazos como al hijo pródigo[17] para perdonarnos y sanarnos olvidando todas nuestras flaquezas ,en atención a nuestro sincero arrepentimiento y propósito de cambio. “Que la Santa Confesión ,nos dice la Reina de la Paz, sea el primer acto de su conversión “[18]

“No vayan a confesarse por costumbre para después seguir lo mismo que antes. No. Eso no es bueno. La confesión debe darles un impulso a su fe. Debe estimularlos y acercarlos a Jesús. Si la confesión realmente no significa nada para Uds. hallarán gran dificultad para convertirse”.[19]

¡Cómo debemos entonces valorar este sacramento, hoy tan olvidado no solo por la gente sino lo que es más doloroso y preocupante, aún por los mismos sacerdotes que ni lo practican en sus vidas ni menos aún dan oportunidad a los fieles para que lo practiquen !

c) En la lectura de la Biblia. Con relación a ella la Virgen nuestra Señora, llorando con acento de infinita tristeza, le dijo en cierta ocasión al P.Jozo, sacerdote franciscano vidente de Medjugorje: “Se han olvidado de la Biblia”[20].

Su lectura es un encuentro con Dios que nos habla, y que por el amor que nos profesa nos envía esa carta amorosa tan llena de enseñanzas , consejos y ejemplos .

En ella El se nos muestra, no como nosotros quizá nos lo hemos imaginado, sino como es en realidad: Padre omnipotente, misericordioso, comprensivo, providente, indulgente, dispuesto siempre a perdonar pero también muy pesar suyo dispuesto a castigar al pecador que ingrato rechaza su amor y su misericordia.“No uso castigos sino cuando los hombres me obligan a ello; mi mano empuña de mala gana la espada de la justicia “[21].

“Pongan las Sagrada Escritura en un lugar visible en sus familias, léanla medítenla y aprendan cómo Dios ama a su pueblo” [22]

“Hijitos, en sus hogares pongan la Palabra de Dios en un lugar visible. Léanla y vívanla. Enseñen a sus hijos porque si Uds. no son ejemplo para ellos, abrazarán el camino del ateísmo. Reflexionen y oren y así Dios nacerá en sus corazones y disfrutarán la alegría” Agios.25 / 96

“Queridos hijos, hoy los invito a que lean la Biblia cada día en sus hogares y la coloquen en un lugar visible para que los motive a leerla y a rezar”. [23]

“Lean la Biblia especialmente los pasajes que hablan sobre la Pasión de Jesús”, son palabras de nuestra Señora. “Prepárense a mirar a Jesús frente a frente. Esta noche cuando regresen a sus hogares oren frente al Crucifijo agradeciéndole todas las gracias que reciben” [24].

Hay familias que leen muchos libros y revistas y han alejado la Biblia de sus hogares. Por esto nuestra Señora lloró hablando de la Biblia. Tener cerrada la Biblia significa tener cerrada la puerta al Maestro. Se han olvidado de mi Hijo, se quejó la Virgen, y permanecen horas y horas delante de la televisión. [25]

d) La participación en la Santa Misa es un encuentro con Dios que por amor a nosotros ofrece su vida muriendo en la cruz. Si hablándonos del Rosario, de la Confesión y de la lectura de la Biblia como lugares y momentos apropiados para nuestro encuentro con el Señor nuestra Madre se expresaba en tales términos, ¿qué nos podrá decir entonces acerca de lo más grade que tenemos como es la Santa Misa?

Una singularísima oportunidad para encontrarnos con el Señor es “la sagrada Liturgia ¿Qué nos dice S.S. Juan Pablo II ? “Al Concilio Vaticano II debemos una riquísima exposición de las múltiples presencias de Cristo en la Liturgia, cuya importancia debe llevar a hacer de ello objeto de una constante predicación: Cristo está presente en el celebrante que renueva en el altar el mismo y único sacrificio de la Cruz; está presente en los Sacramentos en los que actúa su fuerza eficaz. Cuando se proclama su palabra, es Él mismo quien nos habla. Está presente además en la comunidad, en virtud de su promesa: "Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18, 20). Está presente "sobre todo bajo las especies eucarísticas" . Mi predecesor Pablo VI creyó necesario explicar la singularidad de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, que "se llama "real" no por exclusión, como si las otras presencias no fueran "reales", sino por antonomasia, porque es substancial" . Bajo las especies de pan y vino, "Cristo todo entero está presente en su "realidad física" aún corporalmente" .[26]”

"Queridos hijos, los invito a una oración más activa y a asistir a la Santa Misa. Deseo que la Misa sea una experiencia de Dios”.[27] “Escuchen atentamente la Santa Misa. Sean bien educados. No charlen durante la Santa Misa”.[28]

“Deseo que sus corazones se unan al mío como mi Corazón está unido al de Jesús. Mis hijos, deseo que la Santa Misa sea para Uds el regalo del día. Vayan, deseen que comience. Durante la Santa Misa Jesús mismo se les da a Uds. Por lo tanto esperen ese momento en el que se purifican. Oren mucho. Así el Espíritu Santo renovará la Parroquia. Si la gente asiste con indiferencia a la Santa Misa regresarán fríos a sus hogares y con el corazón vacío”. [29]

“Queridos hijos deseo invitarlos a vivir la Santa Misa. Muchos de Uds. han sentido su belleza pero también hay algunos que vienen a ella sin deseos. Yo los he escogido, queridos hijos pero es Jesús el que les da sus gracias en la Misa. Por lo tanto vívanla conscientemente con alegría, asistan a ella con amor y acójanse a sus gracias.”.[30]

“Que la Santa Misa, hijitos, no sea para Uds una costumbre sino la vida. Viviendo la Santa Misa cada día sentirán necesidad de la santidad y crecerán en ella. Yo estoy cerca de Uds e intercedo ante Dios por cada uno a fin de que El les dé la fortaleza para cambiar su corazón” [31]

Desear la Santa Misa..., desear que comience... , esperarla con ansiedad..., asistir a la Santa Misa... con deseo, con amor y verdadera devoción, escucharla con atención... y vivirla conscientemente cada día..., sin hacer de ella una costumbre..., ¡ cuánta enseñanza se encierra en cada uno de estos términos !

¿No es ésta una invitación calurosa, amorosa y tierna a hacer de la Santa Misa un verdadero encuentro con Dios y a realizarlo y prolongarlo durante toda la jornada como medio el más eficaz para vivir en permanente estado de unión con Dios?

¿Hemos deseado la Santa Misa como el acto más sublime de nuestra religión....?¿Hemos deseado que comience pero no por afán, debido a otros compromisos , éstos de carácter puramente social sino por el grandioso significado y contenido de la misma?

¿Solemos asistir a la Santa Misa con atención, con fe con amor, conscientes de lo que en ella se está realizando, de la Persona tan sublime y adorable que preside la celebración , conscientes de que en la Santa Misa podemos tener, si así lo procuramos, una experiencia viva de Jesús, como nos lo está demandando Nuestra Señora?

¿Hemos procurado vivir a cada instante la Santa Eucaristía? Pero si ni siquiera sabemos qué es eso de vivir la Santa Misa.

No nos damos cuenta de que vivir la Santa misa es llevar a cabo la inmolación de nuestra propia vida, haciendo en cada momento no lo que queremos sino la voluntad de Dios, que se nos va manifestando en el deber del propio estado .

En la santa Eucaristía nos ofrecemos al Padre, junto con Jesucristo su divino Hijo, que dijo de sí mismo” «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” [32] Y luego vamos a cumplir con lo que dijimos en el respectivo campo de trabajo, allí donde nos toca vivir

“Que la Santa Misa, hijitos, nos dice nuestra Señora, no sea para Uds una costumbre sino la vida. Viviendo la Santa Misa cada día sentirán necesidad de la santidad y crecerán en ella”.

Si hacemos un esfuerzo sincero por cumplir lo que en la Misa prometimos, nos vamos a dar cuenta de que para lograrlo necesitaremos gran energía y decisión. “Si has hecho una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, pues Dios no ama a los tontos : Si lo has prometido, hazlo. Más vale no prometerle algo que prometer sin cumplirlo:”[33]

“«Esto es lo que ha ordenado Yahvé: Si un hombre hace un voto a Yahvé o se compromete con juramento, no faltará a su palabra, sino que cumplirá todo lo que ha prometido.”[34]

¡Cómo hemos desperdiciado los católicos la riqueza que el Señor ha depositado en nuestras manos! Y tenía Dios que enviarnos a su Madre Inmaculada para que fuera Ella, precisamente en estos tiempos de tanta indiferencia y deserción, la Misionera , la Evangelizadora sin igual que viniera a recordarnos y a ponernos de presente las inmensas riquezas de virtud y de santidad que el Señor ha querido regalarnos !!!!

f) Cuando trabajamos y vivimos con amor y hacemos uso de nuestras habilidades nos podemos encontrar con Dios nuestro Creador.

“Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios”.[35]

“Todo cuanto hagáis, de palabra y de boca, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre.

Mujeres , sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados.

Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos de este mundo, no porque os vean, como quien busca agradar a los hombres; sino con sencillez de corazón, en el temor del Señor.

Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, conscientes de que el Señor os dará la herencia en recompensa. El Amo a quien servís es Cristo. El que obre la injusticia, recibirá conforme a esa injusticia; que no hay acepción de personas”. [36]

g) Mi trabajo en el hogar, mi trabajo en el taller , en la oficina, en la fábrica es un encuentro con Dios el Creador a quien le sirvo para el desarrollo y perfeccionamiento del universo. Por eso la Maestra de oración que el Señor nos ha suministrado nos recuerda:

“Es necesario extender el espíritu de oración al trabajo diario o sea acompañar el trabajo con la oración.” [37]

"Queridos, hijos, hoy quiero invitarlos a que oren siempre antes del trabajo y terminen con la oración su ocupación. Si hacen esto Dios los bendecirá y bendecirá también su trabajo. En estos días han trabajado mucho y orado muy poco. Por tanto les pido que oren. En la oración encontrarán descanso.”[38] “. En su trabajo y vida diaria coloquen a Dios en primer lugar. Con gran seriedad los llamo a obedecerme y a hacer lo que les estoy pidiendo” [39].

El único enemigo real para este tipo de encuentros es nuestra soberbia que nos lleva a adjudicarnos el mérito de cualquier cosa que hagamos. Por eso es tan importante que nos empeñemos verdaderamente como dice San Pablo en que todo lo que hagamos sea para mayor gloria de Dios. “Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios[40]. “Todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”[41]

“Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.” [42]

¡Cuán distinto a lo que a veces piensa el hombre de nuestro tiempo. En cierta ocasión un sacerdote felicitaba a un médico por el éxito logrado sobre un paciente. Y le hacía esta salvedad: “Claro que la primera felicitación se la merece Dios que es quien otorga la sabiduría al ser humano”. Y la respuesta inmediata y espontánea del galeno fue: “No, No, eso no es asunto de El .Yo con ese Señor no me entiendo para nada”.

h) Mi trabajo con el enfermo, el preso, el marginado , el desplazado, tiene que ser también un encuentro personal con Jesús del que me habla el Evangelio, recordando que todo cuanto hago a una persona Jesús lo toma como hecho a Sí mismo. A propósito abundan en el Sagrado Texto los pasajes que me enseñan esta gran verdad :

«El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»Mc.9,37;

«Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado” Mt.10,42;

“Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor.»Lc,9,48

“ «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.Lc.10,16

“Oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?» Él preguntó: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues.”Hech.9,4-5

“Caí al suelo y oí una voz que me decía: Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?' Yo respondí: ¿Quién eres, Señor?' Y él a mí: Yo soy Jesús Nazareo, a quien tú persigues.' Hech.22,7-8

“Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.' Entonces dirá también a los de su izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.' Entonces dirán también éstos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?' Y él entonces les responderá: En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.' Mt.25,40-45

En tanta abundancia de lugares de la palabra de Dios tan ilustrativos, encontramos fundamento más que suficiente que nos ayudará a cumplir lo que Nuestra Señora nos está pidiendo: mantener nuestro encuentro personal con el Señor en toda parte, en toda circunstancia. Acostumbrarnos a ver a Jesús en toda persona, sin discriminación de ninguna especie.

i) ¿Y ante la enfermedad y el dolor? También en el sufrimiento y el dolor podemos encontrarnos con el Señor si tenemos en cuenta las palabras del Apóstol San Pablo que decía “Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo lo que falta a las tribulaciones de Cristo en mi carne, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia” Col.1,24.

Por eso nuestra Señora también nos invita a compartir con el Señor la cruz de cada día y nos dice :"Queridos hijos, hoy los invito de una manera especial a ser fuertes en las pruebas. Consideren cómo está sufriendo aún el Todopoderoso a causa de los pecados de Uds.”[43].

“Queridos hijos, en estos días mientras Uds. están alegremente celebrando la Cruz, deseo que también la cruz de Uds. sea un motivo de gozo. Especialmente, queridos hijos, oren para que puedan aceptar las enfermedades y cualquier sufrimiento con amor, a ejemplo de Jesús”.[44]

En el sufrimiento estamos colaborándole a Jesucristo en su tarea de redención de la humanidad ya que El, pudiendo realizarlo de manera muy diferente, escogió sin embargo el camino del dolor y de la cruz.

“Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.”Mat.10,34;Mat.16,24. “El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío”Luc.14,25

Pero quien había escogido la cruz como instrumento de redención se compadecía siempre de los que encontraba cargando con la cruz: “A continuación se fue a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; la acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre” Luc.7,11-17

“Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor” Mat..9,36. Mc.6,34 “Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos” Mat.14,13-14

“Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le responden: «Señor, ven y lo verás.» Jesús derramó lágrimas” Jn.11,33-35

Y para ayudarnos a compartir los sufrimientos de Jesús con valentía Nuestra Señora nos repite con ternura maternal:“Estoy con Uds. y deseo ayudarlos a crecer en renunciamiento y mortificación para que puedan entender la belleza de la vida de las personas que se entregan a Mí de una manera especial”[45];“Yo estoy con Uds. y su sufrimiento es también mío”.

j)Y el tiempo de descanso...? El descanso, después de las agotadoras faenas del cumplimiento del deber, es una necesidad de la naturaleza humana .Cuando Jesús andaba entregado a las faenas del apostolado veía con preocupación el intenso trabajo que debían enfrentar sus amigos y colaboradores que El se había escogido y viendo cuánto los asediaba la multitud que ni siquiera les quedaba espacio para comer dispuso para ellos que tomaran un confortable descanso.

Por eso narra el Evangelista San Marcos :“Vuelve a casa. Se aglomera otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer”. [46] “Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.» Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario” [47]

Alternando trabajo con descanso pero matizándolo todo con la oración. De esa manera podremos sostener a toda hora el encuentro personal con el Señor que nuestra Señora tanto nos inculca.

También nuestra Señora tiene en cuenta esa realidad de la vida humana y es por eso que decía a los jóvenes sus escogidos : "Queridos hijos, los invito nuevamente a rezar con el corazón. Permitan que la oración sea el alimento diario, sobre todo cuando el trabajo en los campos es tan agotador que no pueden rezar con el corazón. Oren y podrán vencer todo el cansancio. La oración será la alegría y el descanso. " [48]

Si le prestamos toda nuestra atención a estas indicaciones de nuestra Madre, no nos va a ser difícil vivir en un continuado encuentro con Dios nuestro Señor. Nos lo enseña una persona experta en la materia.

[1] Diciembre 25 de 1987 [2] Noviembre 25 de 1988 [3] Proverbios 8,1-6 [4] Ecclo 39,13-16 (5) Apoc . 3,20 [6] Ecclo 24,19-22 [7] Mat.11,28 [8] Prov.9,5-6 [9] Isaías 55,1-2 [10] Luc.18,1 [11] Oct.25/85
[12] Marzo 18 de 1985 [13] Ene.8 / 87 [14] Agosto 4 de 1986 [15] En.25 / 91[16] Ag.25 / 97 [17] Luc.15,11-32 [18] Nov.25 de 1998 [19] Noviembre 7 de 1983 [20] “Lo que dijo el Padre Jozo” por Tiberio Mª Munari Pág.102
[21] Jesús la Beata Faustina Kowalska [22] Enero 25 de 1999 [23] Octubre 18 de 1984 [24] Marzo 17 / 89
[25] Ob.cit. de Tiberio Munari [26] La Iglesia en América nº 12 [27] Mayo 16 de 1985 [28] Feb.19 de 1982
[29] Marzo 30 de 1984 [30] Abril 3 de 1986 31] En.25 / 98 [32] Luc.22,42 [33] Ecclo 5,3-4 [34] Num.30,3
[35] I Cor,10,31 [36] Col.3,17-25 [37] Jun.16 / 83 [38] Julio 5 de 1984 [39] Dic.25 / 87 [40] I Cor 10,31
[41] Col.3,17 [42] I Pe,4,11[43] Marzo 29 de 1984 [44] Sept. 11 de 1986 [45] Mayo 25 de 1990; Abril 25 de 1992 [46] Mc.3,20 [47] Marc.6,30-32. [48] Mayo 30 de 1985

 
 
 

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