Tema 7
Dede la Ocupación Romano hasta la destrucción de Jerusalén

Introducción

Ya hemos visto cómo Dios fue revelándose al pueblo en el Antiguo Testamento; cómo él lo liberó de la esclavitud de Egipto, cómo lo acompañó cariñosamente durante toda la caminata (Os 11,1-4), cómo lo introdujo en la tierra de Canaán. Después dio su ley como un camino de felicidad e hizo Alianza con su pueblo, esperando de él una respuesta de fidelidad. Pero, esa respuesta no siempre fue dada. Entonces surgieron los profetas que recordaban constantemente a los reyes y al pueblo su compromiso de fidelidad. Así, después de hablar a través de los profetas, Dios quiere llegar todavía más cerca de su pueblo. Lo hace a través de Jesús, su Hijo querido, el gran profeta de Dios (Hb 1,1-4).

Nacimiento e infancia de Jesús

Jesús nace en Belén de Judea (Mt 2,1) y fue criado en Nazaret (Lc 4,16). Hablaba el arameo con el acento judío de Galilea. Era visto como un judío por la samaritana (Jn 4,9) y como galileo por los judíos de Judea (Mt 26,69). Sería como un costeño criado en Rivas que ahora vive en Palacagüina. Fue criado en el campo, donde la explotación por los grandes era más pesada. No tuvo la oportunidad de estudiar como Pablo. No era doctor de la ley ni pertenecía a los grupos de los fariseos o saduceos. Para conocer la vida de Jesús durante 30 años, basta analizar la vida de cualquier nazareno de aquella época.

La familia de Jesús no era sacerdotal. Jesús no nace sacerdote ni hijo de sacerdote. Nace laico, pobre, sin la protección de una clase. La familia de José tal vez había migrado de Belén de Judea (Lc 2,4), antes del año 63 a.C., para vivir y trabajar en Galilea. Como todo judío campesino, Jesús trabajaba como agricultor. Fuera de eso, aprendió la profesión de su padre (Mt 13,55) y servía al pueblo como carpintero (Mc 6,3).
Antes de nacer, Jesús ya era una víctima del sistema. El emperador de Roma mandó hacer un censo a fin de cobrar los impuestos (Lc 2,1-3). Por eso, Jesús nació fuera de casa (Lc 2,4-7). Luego, después del nacimiento fue perseguido por la tiranía del rey Herodes (Mt 2,13). Tuvo una infancia marcada por la violencia.

Situación de Palestina con el Imperio Romano

Desde 63 a.C., cuando Roma invadió a Palestina, el tributo impuesto por los opresores pesaba mucho sobre el pueblo. Por eso, la época en que Jesús nació era de hambre, pobreza y enfermedad, con mucho desempleo (Mt 20,3.6) y deudas (Mt 6,12; 18,24.28). Había clases altas y poderosas muy ricas, como la de los saduceos y sacerdotes comprometidos con los romanos (Jn 11,47-48) a los que no les importaba la pobreza de los pequeños (Lc 15,16; 16,20-21; 22,25); y había también grupos de oposición a los romanos, como los fariseos y esenios, que se identificaban con las aspiraciones del pueblo (Hch 5,36-37). Había muchos conflictos y tensiones sociales (Mc 15,7; Mt 24,23-24), con represión sangrienta que mataba sin piedad (Lc 13,1). La dureza de esta situación influenciaba en la manera de vivir la fe: había la religión oficial (Lc 20,46-47) que era opresora (Mt 23,4.23-32) y organizada en torno de la Sinagoga y del Templo (Mt 21,13); y había la religiosidad popular con sus devociones y prácticas (Mt 21,8-9; Lc 2,41; 21,2; Jn 6,4).

Había también conflictos en varios niveles de la vida: económico, social, político, ideológico, cultural y religioso. El pueblo estaba dividido y sin condiciones de reencontrar la unidad. Jesús entra en este proceso. Pero, vamos a analizar un poco más a fondo las diferentes etapas desde la invasión del imperio romano a Palestina hasta la destrucción de Jerusalén.

Palestina en la infancia de Jesús (hasta el año 6 d.C.)

Era el tiempo de muchas guerras continuas que eran desastrosas para Palestina. De 57 a 37 a.C. en apenas 20 años hubo seis guerras en Palestina. Con el reinado de Herodes, llamado el Grande (37-4 a.C.) comenzó un tiempo de relativa calma. La represión brutal de la política de Herodes impedía cualquier manifestación popular. Herodes reaccionaba con mucha violencia ante cualquier movimiento popular, incluso quemando vivas a las personas. Jesús nace al final del gobierno de Herodes. La fecha del nacimiento de Jesús la calculó el monje Dionisio el Pequeño en el siglo VI. Sin embargo se equivocó por un pequeño margen de 5 o 6 años. Fue porque tomó como número exacto el número aproximado de Lc 3,23 que dice: “Jesús tenía más o menos 30 años”. De hecho, Jesús nació 5 ó 6 años antes de la fecha calculada por el monje. Para evitar mayor confusión, vamos a mantener la fecha tradicional.

Después de la muerte de Herodes, Judea fue gobernada por Arquelao (4 a.C. – 6 d.C.). Fueron 10 años de mucha violencia. En el día de su toma de posesión Arquelao masacró a 3 mil personas en la plaza del Templo de Jerusalén. Eran tiempos en que varios líderes judíos, recordando las antiguas promesas hechas a David, se presentaban como reyes y Mesías, desafiando a Arquéalo. El pueblo los seguía en masa. La represión romana fue lenta, pero violenta. Fueron presos y crucificados más de 2 mil revoltosos.

En ese mismo período, en Nazaret, el niño Jesús, saliendo de la infancia y entrando en la adolescencia, “crece en sabiduría y en la gracia delante de Dios y de los seres humanos” (Lc 2,52).

Palestina en la vida oculta de Jesús (hasta el año 30 d.C.)

En el año 6 Roma intervino y asumió el control de la situación. Después de Arquelao (lo mandaron a Galia) Judea fue transformada en una Provincia Romana que ya no era gobernada por reyes, sino por Procuradores. El gobierno interno continuaba en las manos del Sumo Sacerdote, nombrado por Roma. De manera que toda la aristocracia de los saduceos, dueños de grandes extensiones de tierras y ligados al comercio, apoyaban la política romana. El cambio de régimen (deposición de Arquelao) trajo una relativa calma. No obstante, la amenaza continuaba. Las rebeliones esporádicas, como las de Barrabás (Mc 15,7) y la de los galileos (Lc 13,1), así como la inmediata represión romana, recordaban la extrema gravedad de la situación.

En ese mismo período, el joven Jesús, llegando a la edad de doce años, pasa a participar plenamente de la vida de la comunidad. Vive y trabaja en Nazaret y ayuda al pueblo prestando el servicio de carpintero. Esto, durante casi 20 años, de los 12 a los 30 años de edad.

Palestina en la actividad pública de Jesús y de sus seguidores (hasta el año 66 d.C.)

Alrededor del año 30 aparece la predicación profética con Juan Bautista (Mt 11,9; 14,5; Lc 1,76). En torno a él creció un enorme movimiento popular (Mt 3,5-7), luego, vino Jesús (Mt 16,13-16; 21,11.46; Lc 7,16). Simultáneamente, el mesianismo agarraba cada vez más fuerza. Es por eso que en el tiempo de Jesús había muchísimas tendencias y divisiones en medio del pueblo.

Después aparecieron algunos que se autonombraban profetas. En el año 36, un samaritano anónimo convocaba al pueblo para el Monte Garizim. En el año 45, un cierto Teudas convocaba al pueblo para el río Jordán y prometía dividir las aguas para que todos pasaran. En el año 56, un judío anónimo reunió 30 mil en el desierto y prometía derribar los muros de Jerusalén. En el año 60, otro judío anónimo prometía liberación para los miserables, etc.

Tanto los romanos, los sacerdotes y saduceos, como los escribas y los fariseos, todos ellos en estaban contra de esos movimientos populares. Los fariseos y escribas vivían preocupados con la observancia de la Ley, de acuerdo con la tradición de los antiguos (Mc 7,3-4.13). A pesar de estar en contra de los romanos, no querían ningún tipo de conflicto abierto. Querían calma para poder observar la Ley. Tampoco tomaban en serio el movimiento popular en torno a Juan Bautista ni a Jesús (Lc 7,29-30.33-35; Mt 21,32; Jn 7,48). No percibían la gravedad del momento ni la necesidad de un cambio radical. Por eso, sin darse cuenta, conducían al pueblo al desastre (Lc 13,1-5; 19,41-44). Cerrados en su propia sabiduría (Lc 7,35) se volvieron incapaces de reconocer la llegada del Reino en medio de los pobres (Mt 11,25).

Los sumos sacerdotes, los ancianos y los saduceos, se alegraron mucho por el cambio de régimen que vino con la deposición de Arquelao. La política romana les favorecía, pues encontraban en Roma un apoyo para poder controlar y manipular al pueblo (Jn 11,45-49).

Todos esos líderes, preocupados sobre todo por la seguridad del Templo y de la Nación (Jn 11,48) o por la observancia estricta de la Ley (Mt 23,1-23), nada sabían de lo que pasaba en la vida del pueblo. Ni se daban cuenta la diferencia que había entre los profetas y otros líderes populares. Por ejemplo, el capitán romano que detuvo a Pablo pensó que Pablo era un “egipcio” y que este profeta era un líder de sicarios y bandidos (Hch 21,38). Pilatos pensó que Jesús era un bandido como Barrabás y lo confundió con los manipuladores del mesianismo (Mc 15,7-9). Los judíos que acusaron a Jesús hicieron la misma confusión (Lc 23,2.5).

Realmente, el pueblo era como un rebaño sin pastor (Mt 9,36); sin líderes para orientarlo, sin rumbo, sin horizonte y cansado de tanta opresión y explotación (Mt 11,28). Sin embargo, ese pueblo vivía la esperanza de la llegada del Reino. Entonces, en este contexto, bien preciso, Jesús asume su misión. A él le duele este pueblo (Mc 6,34; 8,2) y quiere congregarlo (Lc 13,34). Jesús trae la luz de Dios para aquel momento crítico de la historia de su pueblo. Atento a los señales de los tiempos (Mt 16,1-3), descubre la voluntad de Dios y anuncia la llegada del Reino (Mt 4,17).

Los libros que fueron escritos en esa época son: las cartas auténticas de Pablo y los fragmentos de algunos otros libros del Nuevo Testamento.

La guerra judía (66 - 70 d.C.)

La historia de la guerra judía tiene sus principios en la época anterior cuando Roma toma control de Judea y la transforma en una Provincia Romana gobernada por un Procurador en el año 6 d.C. Esta historia se relaciona con la resistencia religiosa y política contra el imperio romano como lo mencionamos arriba. sucedió que la tensión entre el imperio romano y algunos grupos judíos (sicarios, zelotas, etc.) creció y se encaminó en búsqueda de una solución violenta. Todo comenzó en el año 66 cuando los revoltosos, bajo el liderazgo de Eleazar, un hijo del sumo sacerdote, conquistaron la plaza del Templo y obligaron a los romanos a retirarse del lugar. En consecuencia, el César Nerón envió al general Flavio Vespasiano, junto con su hijo Tito, a Palestina (en el año 67). Entonces, comenzó la guerra que duró hasta el año 70. Primero, los romanos conquistaron las fortalezas de Galilea, luego, la ciudad de Jerusalén. Fue quemado el Templo y destruida toda la ciudad, así que no quedó piedra sobre piedra (Mc 13,1-2; Mt 24,1-2; Lc 21,5-6).

Después de la destrucción de Jerusalén, se hizo la última redacción de varios libros del Nuevo Testamento escritos en lengua griega: primeramente, del Evangelio según Marcos, luego, de los Evangelios según Mateo, Lucas y Juan, de otras cartas y, finalmente, del Apocalipsis (95 d.C.).

Dialoguemos en grupos:

  1. ¿Cómo era la situación socio-política en la época en que vivió Jesús?
  2. ¿Cuáles eran los grupos sociales en Palestina, y qué intereses tenían?
  3. ¿Qué novedad ofrece Jesús?

El Arbol del Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento es el fruto de un árbol, cuyo tronco es Jesús y cuyas raíces se hunden en el Antiguo Testamento. Las ramas son las comunidades cristianas, edificadas por los Apóstoles.

 
 
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