Tema 4
Interpretación Bíblica

Introducción

Algunos textos bíblicos son fáciles de entender porque su mensaje está muy claro. Pero hay otros textos que son difíciles de entender y se prestan a todo tipo de interpretación. Por eso escuchamos variadas interpretaciones y, muchas veces, muy contradictorias. A veces, utilizamos esos textos difíciles para interpretar erróneamente, para criticar, atacar y hasta insultar a otros. Nosotros vamos a dar algunas pistas para interpretar correctamente los textos bíblicos, teniendo en vista la interpretación católica de la Biblia.

Intercambio de ideas en pequeños grupos:

Interpretación Católica de la Biblia

La Iglesia católica, aunque vela por la unidad de la Iglesia y una recta interpretación de la Biblia, no se encierra en una sola forma de interpretar la Biblia. La Iglesia ha abierto una puerta grande para que los estudiosos pudieran interpretar la Biblia usando diferentes métodos. No podemos explicar detalladamente todos estos métodos. Pero sí podemos decir que la llave que nos abre el sentido de la Biblia es Jesús. Él mismo inició un camino de justicia y paz colocándose del lado de los pobres y marginados por el sistema judío y otros grandes opresores de aquel tiempo; denunció este sistema como contrario a la voluntad del Padre y llamaba a todos a cambiar de vida (Mc 1,15). Por lo mismo, no todos los grandes le hicieron caso. Sólo los pobres y sencillos entendieron y aceptaron el llamado de Jesús (Mt 11,25). Lo que era Buena Noticia para los pobres, era mala noticia para los poderosos. Y fue así, porque el Evangelio que ensañaba Jesús exigía de ellos que abandonaran sus privilegios injustos y dejaran de un lado sus ideas de grandeza y de poder.

Por eso los seguidores de Jesús, los primeros cristianos, organizaron su vida de manera diferente en sus comunidades. Vivían en comunión fraterna. Lo tenían todo en común y ya no había pobres entre ellos (Hch 2,42-44). Fue en la vida comunitaria de los primeros cristianos, sostenida por la fe en Jesús vivo en medio de ellos, donde se realizaba el proyecto de Dios. Al igual que ellos, también nosotros debemos releer nuestra historia a la luz de Cristo, con la ayuda de la Biblia, y debemos intentar descubrir dentro de ella el verdadero mensaje, leer e interpretarla de manera correcta.

Debemos hacernos unas preguntas básicas ante un texto bíblico:

Simplificaremos este asunto: hay que apreciar tres sentidos a la hora de leer la Biblia:

Tres sentidos de la Biblia:

Para comprender mejor lo dicho hasta ahora sobre la interpretación bíblica, usaremos un ejemplo. Trataremos de entender la forma correcta de leer la Biblia a través de un diálogo que tuvo el Padre Pedro con Don Teófilo. Leamos en grupos ese diálogo y estemos atentos a las cuatro distintas formas de interpretar la Biblia. Se puede compartir de forma dialogada o se puede representar como socio-drama.

Diálogo

Padre Pedro: ¡Buenas noches, Don Teófilo! ¿Cómo está? Lo miro un poco preocupado.
Don Teófilo: Buenas noches, Padre. Sí, estoy un poco preocupado. Su homilía del domingo me gustó mucho, usted me habló al corazón. Pero hay algo que me confunde. Como usted sabe, en frente de mi casa se reúnen los hermanos separados. Tienen un equipo de sonido muy fuerte, así que uno tiene que escuchar todo su culto, aunque no quiera y anoche el pastor evangélico predicó sobre el mismo texto bíblico que usted el domingo pasado. Pero lo que él dijo era todo lo contrario a su homilía. ¿Por qué hay tal diferencia?
Padre Pedro: Tiene razón, tenemos la misma Biblia, pero no todos entendemos su mensaje de la misma manera. No es culpa de la Biblia. Eso depende del modo cómo nosotros leemos este libro. ¡Vamos a ver! Eso se lo voy a explicar con cuatro personajes.
Don Teófilo: ¿Cuatro personajes? ¿A qué se refiere?
Padre Pedro: Mírelo usted mismo: aquí tiene el primer personaje, se lo presento: Se llama Don Tilinte.

"Hay que creer y obedecer todo lo que está escrito en la Biblia al pie de la letra porque es la Palabra de Dios. Y si uno no lo hace, ¡será castigado!"
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Don Tilinte –—> Legalismo y Fundamentalismo

Padre Pedro: ¿Qué piensa usted? ¿Qué busca Don Tilinte en la Biblia?
Don Teófilo: Él quiere sentirse bueno y salvo. Si uno cumple lo que está en la Biblia, al pie de la letra, entonces es bueno, si no, no...
Padre Pedro: Exacto. Con su manera de leer la Biblia nunca encontrará al Dios de la Vida. Él cree en un “Dios policía” que castiga a los que no cumplen con la letra de la Escritura. Más bien, él hace que un libro sea “su Dios”. ¿Es esa la actitud que nos enseñó Jesús?
Don Teófilo: No lo creo. Don Tilinte me parece como los fariseos que querían matar a la mujer adúltera porque “así decía la Biblia”. Pero Jesús acogió a la mujer.
Padre Pedro: Muy bien, Don Teófilo. Por eso no debemos leer la Biblia como Don Tilinte.
Don Teófilo: Pero ¿cómo voy a saber si algo que está escrito en la Biblia ya no tiene valor para nosotros hoy?
Padre Pedro: Hay mandamientos en la Biblia que tienen sentido para todos los tiempos. Por ejemplo, el decálogo. Pero hay también textos que sólo tienen sentido y se comprenden dentro de la situación bien concreta en la que se los dijo por ejemplo un profeta. Si no comprendemos eso puede provocar muchas dificultades para sí mismo y para los demás. Fue lo que, de hecho, sucedió y acontece aún hoy. Es como cuando se pone un aviso en la puerta principal: “Por favor, use la entrada lateral mientras arreglamos los escalones”. Desde entonces empiezan utilizar la entrada lateral y continúan haciéndolo aunque el arreglo de los escalones haya terminado hace mucho tiempo. El aviso se convirtió en una ley.
Don Teófilo: ¿Me puede dar un ejemplo de eso en la Biblia?
Padre Pedro: Mire aquí, en el libro de Levítico capítulo 11, 7-8 está prohibido comer carne de cerdo. Este mandamiento lo hizo Moisés por cuestiones de la salud. Hasta hoy en día es peligrosa la carne de cerdo por la “semilla”. Pero cuando tenemos un buen control de higiene en los mataderos podemos comer sin temor esa carne.
Vamos a mirar qué dice nuestro siguiente personaje: Doña Angélica. ¿Qué piensa de Doña Angélica?

"Uso la Biblia para acercarme a Dios y para alejarme de todos los demás."

Individualismo y espiritualismo

Don Teófilo: Bueno, me parece bien que ella quiera acercarse a Dios a través de la Biblia.
Padre Pedro: Eso sí que estoy de acuerdo. ¿Pero qué importancia tiene para ella todo lo demás?
Don Teófilo: Me parece que eso no le interesa tanto.
Padre Pedro: ¡Tiene razón! Ella usa la Biblia como un calmante para poder sentirse bien. Pero no le interesa lo que pasa en este mundo. ¿Puede actuar así un cristiano y una cristiana?
Don Teófilo: No, de ninguna manera. Jesús nos dijo que no basta amar a Dios, sino que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos. El Reino debe hacerse presente en nuestra vida.
Padre Pedro: Veamos si le gusta el siguiente personaje: Don Porfiado.

"YO tengo la razón... y uso la Biblia para confirmarlo y justificarme."

Don Porfiado –—> Manipulación

Don Teófilo: No, así tampoco se puede leer la Biblia. Él usa la Biblia solamente para confirmar lo que ya pensaba desde antes.
Padre Pedro: Así es. Muchas sectas usan así la Biblia. Tienen su idea de Dios y de la vida y usan el texto bíblico para demostrar lo que ya creían. De esa forma no dejamos actuar al Espíritu Santo que, a través de la Biblia, nos quiere comunicar la voluntad de Dios en nuestra vida.
Don Teófilo: Y eso es lo que busco al leer la Biblia: descubrir la voluntad de Dios en mi vida. Pero dígame, padrecito: ¿cómo debo leer la Biblia para poder escuchar al Espíritu Santo?
Padre Pedro: El único modo correcto de leer la Biblia es el de la Familia Luz.

"Las experiencias de Dios en la Biblia nos ayudan a descubrir también la forma en que DIOS VIVO está actuando en NUESTRA VIDA y cómo debemos actuar para hacer su voluntad."

Familia Luz

 
 

Para reflexionar personalmente

¿Cómo lee mi comunidad la Biblia? ¿Como cuáles de estos personajes mencionados en el diálogo la estamos leyendo?

Dialoguemos en grupos:

Grupo 1:
Compartir la reflexión personal.
Leer Is 26,20-21 y aplicar el texto a los cuatro personajes para determinar cómo ellos interpretarían el mismo texto.

Grupo 2:
Compartir la reflexión personal.
Leer Mt 23,8-12 y aplicar el texto a los cuatro personajes para determinar cómo ellos interpretarían el mismo texto.

Grupo 3:
Compartir la reflexión personal.
Leer Hch 2,44-45 y aplicar el texto a los cuatro personajes para determinar cómo ellos interpretarían el mismo texto.

Grupo 4:
Compartir la reflexión personal.
Leer 1 Tim 3,8-15 y aplicar el texto a los cuatro personajes para determinar cómo ellos interpretarían el mismo texto.

 
 
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