Tema 3
Inspiración Bíblica

Introducción

Vamos a ver ahora cómo fue el proceso de la inspiración, o sea, vamos a tratar de comprender cómo es posible que un libro que surge de la vida y del caminar del pueblo, pueda ser, al mismo tiempo, la Palabra de Dios.

A. La Biblia tiene a Dios como autor

“Inspiración” quiere decir que todos los libros de la Biblia fueron escritos bajo el influjo y asistencia del Espíritu Santo. Eso es que la Biblia tiene como autor al mismo Dios. Pero se sirvió de algunos hombres y mujeres santos, que se han llamado “escritores sagrados”.

Para comprender la inspiración he aquí un ejemplo que nos da el P. Miguel Ramos en su libro “Introducción a la Biblia”:

Manuel es un joven que quiere mucho a su novia, Juanita. Un día quiere mandarle una carta, pero él no sabe escribir. Entonces va donde su amigo José y le dice:

“Ayúdame a escribir una carta a mi novia, Juanita. Dile que la quiero mucho, que pienso en ella cada día, que estoy triste por su enfermedad y que la semana que viene iré a visitarla”.

José coge un lápiz y va escribiendo todo lo que le ha dicho Manuel, respetando las ideas de Manuel, pero con palabras y estilo propio de José. Cuando termina de escribir, José lee la carta y Manuel está conforme. Cuando Juanita recibe la carta y la lee, se emociona muchísimo y la guarda diciendo: “Es la carta de Manuel”.

Algo así hizo Dios cuando quiso contarnos sus secretos. Nos fue escribiendo “sus cartas”, donde expresa su Amor por los hombres y mujeres; y lo hizo sirviéndose de unos escribanos, a lo largo del tiempo, los cuales escribieron según su manera de ser, según los conocimientos de su tiempo, según sus capacidades, y su manera de escribir.

Por lo tanto, podemos decir que la Sagrada Escritura, a pesar de ser totalmente obra de unos hombres y unas mujeres determinados, es también plena y totalmente obra de Dios.

B. La acción que el Espíritu Santo ejerció sobre los escritores sagrados.

Podemos reconocer una triple acción que ejerció el Espíritu Santo sobre los escritores sagrados:

  1. Les iluminó el entendimiento para que comprendieran lo que Dios quería decirnos. No es fácil, como sabemos, comprender la voluntad de Dios; más aún cuando esa voluntad de Dios debe ser escrita para que se comprenda y se viva durante siglos.
  2. Les movió la voluntad para que quisieran escribir todo y sólo lo que Dios quería decirnos. Sabemos que los Escritores Sagrados han puesto por escrito lo que Dios quería, también expresaron su propia opinión desde la cultura en que vivieron.
  3. Los cuidó para que no se equivocaran. Obviamente cuando miramos desde nuestro conocimiento científico encontramos varias equivocaciones en la Biblia, pero no hay equivocaciones en cuanto al mensaje.

Leamos en la Biblia:

2 Ti 3,16: “Toda escritura es divinamente inspirada”.

2 Pe 1,21: “La profecía no ha sido jamás proferida por voluntad humana, sino que llevados por el Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios”

El Concilio Vaticano II confirma: “La Iglesia reconoce que todos los libros de la Biblia, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor y como tales han sido confiados a la Iglesia” (Dei Verbum, 11).

C. ¿Qué implica para nosotros que la Biblia sea inspirada?

Si usted quisiera ir a comprar una puerta de madera para su casa, usted preguntaría al carpintero de qué madera está hecha la puerta. Digamos que el carpintero tiene una de caoba y dice que es buena. Usted está de acuerdo con el carpintero y, aunque le sale caro, la compra. ¿Por qué? Porque usted sabe que la caoba es una buena madera que dura mucho tiempo, y es bonita. Apliquemos eso a la Biblia; si decimos que toda la Biblia es inspirada, eso trae como consecuencia para nosotros que debemos aceptarla. ¿Qué consecuencia trae, entonces, que toda la Biblia sea inspirada?

a. En primer lugar, si toda la Biblia es inspirada, es Revelación de Dios: es decir, Dios se abre, se revela, se nos da a conocer, se nos manifiesta cuando abrimos la Biblia y la leemos con fe. Podemos conocer a Dios en la Biblia.

b. En segundo lugar, la inspiración nos indica la unidad de toda la Biblia: aunque haya sido escrita en un largo tiempo, y por diversos autores sagrados, es producto de la sabiduría de Dios, su solo autor, que quiere revelar al hombre y la mujer un mensaje central: “El misterio de Cristo, preparado en el pueblo de Israel y manifestado en Jesús”.

c. En tercer lugar, la inspiración implica la sacramentalidad de la Biblia: o sea, que la Biblia es un sacramento de Dios, que ofrece al hombre y la mujer la oportunidad de encontrarse con Dios y con Cristo.

d. En cuarto lugar, cuando decimos que la Biblia es inspirada estamos aceptando la inerrancia de la Biblia: es decir, que en la Biblia no hay errores. Obviamente hay muchos errores gramaticales, geográficos y hasta científicos en la Biblia. Pero no hay errores en cuanto al mensaje de Dios.

D. La lista de los libros inspirados

Con el fin de tener auxilio y orientación para ser fiel a Dios y a sí mismo, el pueblo fue haciendo una selección de aquellos escritos considerados por todos como de gran importancia para su vida, y que es más, les ayudaba en su caminar. De este modo surgió una lista de libros o de escritos, reconocidos por todo el pueblo como expresión de su fe, de sus convicciones, de su historia, de sus leyes, de su culto y de su misión.

Leídos y releídos en las reuniones y en las celebraciones del pueblo, los libros de esta lista fueron adquiriendo, con el tiempo, una gran autoridad. Eran patrimonio sagrado del pueblo, porque revelaban la voluntad de Dios. De ahí procede la expresión Sagradas Escrituras.

Para denominar el conjunto de estos libros hoy utilizamos la palabra lista. Ellos utilizaban una palabra griega y decían Canon. La palabra canon quiere decir lista o norma. Por lo que, aún hoy, se habla de libros canónicos, para indicar los libros de aquella lista o canon. Los libros canónicos eran la norma de la fe y de la vida del Pueblo de Dios. Esta lista de libros sagrados recibió más tarde el nombre de Biblia. La Biblia es el resultado final de un largo camino, fruto de la acción de Dios que quiere el bien de los hombres y mujeres, y del esfuerzo de los hombres y las mujeres que quieren conocer y practicar la voluntad de Dios.

Trabajo en grupo:

  1. El Espíritu Santo escogió a algunos hombres y mujeres para poner por escrito la Biblia. ¿Qué cualidades debieron tener esos escritores sagrados para que pudieran escribir la Palabra de Dios?
  2. ¿Qué relación debieron tener esos hombres y esas mujeres con sus comunidades?
  3. ¿Cómo podemos cooperar con el Espíritu Santo para que la Palabra escrita pueda inspirarnos hoy en nuestras comunidades de acuerdo a lo que vivimos?

Para que usted sepa...

Hay en la Biblia contradicciones entre algunos datos bíblicos y lo que dice la ciencia.

Por ejemplo, en la creación del mundo, en la creación del hombre-mujer, en algunos datos de geografía y de historia antigua: son “aparentes” errores, porque la Escritura no intenta darnos enseñanza científica, sino que quiere darnos un mensaje religioso. Por eso es que, cuando los escritores sagrados hablan de asuntos de ciencias, se acomodan al común sentir de la gente de su tiempo. El objetivo principal de los autores bíblicos es darnos una enseñanza religiosa sobre el sentido de la vida humana, en relación con Dios.

 
 
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