Tema 2
La Biblia como Biblioteca

Para comprender mejor las diferentes partes de la Biblia vamos a utilizar un diálogo entre dos personas: Don Teófilo y el Padre Pedro. Por medio de esa conversación veremos cuáles son los libros que aparecen en la Biblia católica y cómo se dividen.

Don Teófilo: Buenas noches, Padre Pedro. ¿Cómo le ha ido?
Padre Pedro: Muy bien, Gracias. Y usted, ¿cómo está?
Don Teófilo: Muy bien, Padre. Me dijo la secretaria que estuvo en la Universidad Centroamericana de Managua.
Padre Pedro: Sí, tuve que ir a la Biblioteca de la Universidad porque necesitaba un libro sobre la Biblia.
Don Teófilo: Fíjese que nunca he estado en una biblioteca, y menos en la biblioteca que dice usted. ¿Cómo es esa biblioteca?
Padre Pedro: Mira, es un edificio grande con muchísimos libros. Hoy en día hay computadoras para buscar libros, hay gente que te ayuda buscar algún libro, pues mucha gente va allí.
Don Teófilo: Ya veo, me perdería allí dentro porque no conozco nada de bibliotecas.
Padre Pedro: ¡Pero usted tiene una biblioteca en su casa!
Don Teófilo: Ja, ja,ja, ¿Yo? Ja, ja, ja. Yo no tengo libros. Usted cree que gasto en libros.
Padre Pedro: ¡Cómo no! Usted tiene muchos libros; ¿no compró el mes pasado una Biblia en la oficina de la parroquia?
Don Teófilo: Sí, pues, es un libro, pero no biblioteca.
Padre Pedro: Se equivoca, amigo. La Biblia es una biblioteca entera ya que contiene 73 libros. Tiene que decir eso a su esposa: ¡Mi amor tenemos 73 libros!
Don Teófilo: ¡Tantos libros! Deje de burlarse.
Padre Pedro: ¿Cómo voy a burlarme de usted, amigo? Le explico. Pero, lo primero es primero, tomémonos un cafecito que no caerá mal. ¿verdad?
Don Teófilo: Va, pues.

Después de tomarse un cafecito, el Padre tomó su Biblia para enseñarle a Don Teófilo cómo está compuesto este libro.

Padre Pedro: En una biblioteca hay miles de libros. Hay que ponerlos en orden para que la gente encuentre sin dificultad el libro que busca. La biblioteca tiene muchas partes.
Don Teófilo: ¡Ah, con que así es la cosa! Pues la Biblia también tiene dos partes, ¿no?, el Antiguo y el Nuevo Testamento.
Padre Pedro: Así es, Don Teófilo. El Antiguo Testamento contiene los libros sagrados de los judíos. Ellos son nuestros hermanos y hermanas mayores en la fe, pues empezaron a creer en Dios hace miles de años. En la fe, nosotros los cristianos somos los más jóvenes. Y los jóvenes generalmente entienden mejor las novedades. ¡Pues el Nuevo Testamento nos cuenta la gran novedad de Jesucristo y de su Buena Nueva del Reino de Dios!
Pero fíjese, en la biblioteca hay muchos cuartos dedicados a diferentes temas. Hoy estuve en uno dedicado a libros de teología, en otro hay historia de Nicaragua, y hasta vi uno dedicado al béisbol.
Don Teófilo: Y la Biblia ¿también tiene semejantes cuartos?
Padre Pedro: ¡Así es! El Antiguo Testamento tiene cuatro. El primer cuarto se llama “La ley de Moisés” y está formado por los siguientes libros:
Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.
Don Teófilo: Sí, Padre, aquí los tengo. Son los primeros cinco libros de la Biblia.
Padre Pedro: Así es. El segundo cuarto se llama “Historia” y comprende los siguientes libros:
Josué, Jueces, Rut, 1º y 2º de Samuel, 1º y 2º de Reyes, 1º y 2º de Crónicas, Esdras y Nehemías, Tobías, Judit, Ester, 1º y 2º de Macabeos.
Don Teófilo: ¡Tantísimos libros! ¿Todos cuentan la historia del Pueblo de Dios?
Padre Pedro: Sí, pero son distintos de los libros que usan los alumnos en la escuela para aprender algo sobre la historia de nuestro país. Los judíos no se interesaban en juntar solamente datos sobre qué pasó en tal año sino, que querían transmitir cómo Dios actúa en la historia y qué pasa si el pueblo rompe la Alianza con Dios.
Don Teófilo: Entonces son historias con mensaje religioso.
Padre Pedro: ¡Bien dicho, Don Teófilo! El tercer cuarto de nuestra biblioteca es el de la “Sabiduría” y está formado por:
Job, Salmos, Proverbios, Cantar de los Cantares, Eclesiastés (también llamado Qohelet), Sabiduría y Sirácides (también llamado Eclesiástico).
Don Teófilo: Será que se necesite de mucha sabiduría para entenderlos. Me parecen muy complicados estos libros.
Padre Pedro: No tanto, no se asuste amigo, sobre todo expresan la sabiduría y los sentimientos del pueblo: proverbios, poesías, cantos, oraciones, etc.
Don Teófilo: ¿Cuál es el último cuarto, Padre?
Padre Pedro: ¡Paciencia mi amigo! El último cuarto lo forman los libros proféticos:
Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Amós, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahum, Habacuq, Ageo, Zacarías, Joel, Abdías, Malaquías, Jonás, Baruc y Daniel.
Don Teófilo: Todos estos libros tienen nombres de varones. ¿Había también mujeres profetisas?
Padre Pedro: Claro que sí. En la Biblia la mujer tiene un lugar importantísimo. Obviamente eran otros tiempos y muchos judíos no valoraban a las mujeres como muchos varones en la actualidad no lo hacen tampoco. Pero tenemos que tomar una actitud como Jesús. Piense, por ejemplo, en la profetisa Ana, que alaba a Dios por el niño Jesús cuando sus padres lo presentan en el templo (Lc 2,36-38); también en la hermana de Moisés, Miriam que era profetisa (Ex 15,20) y en muchas otras mujeres más.
Don Teófilo: Padre, esto sí que es interesante. ¿Hay también cuatro partes en el Nuevo Testamento?
Padre Pedro: ¡Cómo no! El Nuevo Testamento tiene sus cuatro partes. La primera parte está formada por los cuatro Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Don Teófilo: ¿Y también hay una parte con libros históricos?
Padre Pedro: Sí, pero contiene tan solo un libro: Los Hechos de los Apóstoles.
Don Teófilo: Voy a buscarlo ahora en mi Biblia... Aquí lo tengo.
Padre Pedro: La tercera parte está formada por las cartas de los apóstoles: primero las cartas de San Pablo: Carta a los Romanos, 1ª y 2ª cartas a los Corintios, carta a los Gálatas, 1ª y 2ª cartas a los Tesalonicenses, carta a los Efesios, carta a los Filipenses, carta a los Colosenses, 1ª y 2ª cartas a Timoteo, carta a Tito y carta a Filemón. Después tenemos la carta a los Hebreos, la carta de Santiago, 1ª y 2ª cartas de San Pedro, carta de Judas, 1ª, 2ª y 3ª cartas de San Juan.
Don Teófilo: ¡Son muchas las cartas en el Nuevo Testamento!
Padre Pedro: Sí, de los 27 libros del Nuevo Testamento, 21 son cartas.
Nos falta aún lo que vendía a ser como el último cuarto de la biblioteca, la sala de los libros proféticos, que en el Nuevo Testamento contiene un solo libro, el Apocalipsis.
Don Teófilo: Padre, esta plática nuestra ha sido muy interesante. Espero que podamos conversar más seguido. Le agradezco mucho. Ya tengo que irme porque en la noche es peligroso andar por acá. Gracias Padre, y nos vemos.
Padre Pedro: Gracias a usted amigo. Dios le bendiga.

Trabajo en grupo:

  1. ¿Cuáles son los libros de la Biblia que casi nunca leemos? ¿Por qué?
  2. ¿Cuáles libros leemos más a menudo?
  3. Tome su Biblia y recorra todos los libros de la Biblia anotando cuántos capítulos tiene cada libro.

Plenario:

A cada grupo se le entregan 73 papeletas con los nombres de los libros bíblicos y a modo de concurso armar en el piso por grupos los diferentes partes del Antiguo y Nuevo Testamentos con sus respectivos libros, según como explicó el Padre Pedro en el diálogo. El grupo que las arme primero correctamente, gana el concurso.

Para que usted sepa.....

Distinguir entre la Biblia protestante y católica

Hay tres señales claras para distinguir:

1. Averigua los libros del Antiguo Testamento:
Si el A.T. consta de 46 libros, y están incluidos los deuterocanónicos (Tobías, Judit, 1º y 2º de Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc), esa Biblia es casi seguramente católica.
Decimos “seguramente”, porque últimamente también algunos protestantes empiezan a incluir los 7 citados libros en su Biblia, pero, en este caso, esos libros se encuentran al final del A.T.

2. La aprobación eclesiástica:
Sólo en la Biblia de edición católica se encuentra en las primeras páginas la autorización de la Iglesia que permite la impresión y garantiza la buena traducción de esa edición.
Es muy importante que una traducción de la Biblia tenga esta autorización oficial de la Iglesia.

3. Las notas explicativas:
La tercera señal que garantiza una edición católica de la Biblia son las notas explicativas al pie de cada página. Las Biblias protestantes no llevan ninguna nota, porque, dicen, “a cada quien el Espíritu Santo lo inspira e ilumina y no necesitamos maestros.” Pero nosotros no interpretamos la Biblia solos, sino en comunión con la Iglesia y por tanto hemos experimentado que necesitamos maestros y maestras que nos enseñen a interpretar la Palabra de Dios, para escuchar también nosotros mismos lo que Dios nos dice a través de su Palabra.

 
 
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