Peregrinando a Tierra Santa

Nuestra visita a Tierra Santa ha sido una experiencia inolvidable y no dudo que ha sido providencial que hayamos podido estar unos días antes en Medjugorje, como preparación a esta gracia tan grande, por la que esperamos tanto tiempo en recibir por el temor a los conflictos que se dan en esa parte del mundo.

Ha sido un regalo del Señor y Nuestra Madre Santísima, el poder haber ido con un sacerdote santo como el Padre Manuel Hernández de Islas Canarias (durante los últimos 14 años ha acompañado las peregrinaciones a Tierra Santa sin ningún problema) y tener como guía al Padre Sergio Olmedo O. F. M.

La primera visita a Medjugorje que hicimos en Junio/Julio de 1989, marco nuestras vidas con un antes y después y cada visita que hemos hecho posteriormente recibimos gracias muy especiales.

Peregrinar a Tierra Santa es una experiencia distinta, al seguir los pasos de Nuestro Señor se experimenta una cercanía muy grande con El y con nuestra Madre Santísima, verdaderamente se vive el Evangelio de una manera mas conciente. Se vive cada pasaje de las Escrituras con tanta intensidad, se sufre con el Señor y Nuestra Madre Santísima, se les ama más y se les agradece por el gran amor que nos tienen, por su redención, por su Palabra que es luz para nuestra vida, en fin queda una huella indeleble en nuestro corazón, se reafirman nuestras creencias y se arraigan mas profundamente.

Visitar el lugar en donde Nuestra Madre Santísima engendro al Señor por obra y gracia del Espíritu Santo, donde comienza la historia del Cristianismo … la historia de nuestra fe. La celebración de la Eucaristía en la gruta de la Anunciación, Iglesia de la Natividad, Santo Sepulcro, etc., etc. La Hora Santa en el Huerto de los olivos, es una emoción que no se puede explicar. ¡Hay que vivirla!

Visitar tantos lugares en que estuvo Nuestro Señor, en donde vivió con La Virgen y San Jose, en donde predico e hizo tantos milagros, en donde oró, en donde sufrió tanto por nosotros, etc. En el Vía Crucis en la “Vía Dolorosa”, se experimenta una emoción indescriptible. Se llora con Nuestra Madre Santísima y se vive el dolor que Ella y El Señor padecieron por nuestros pecados, pero a la vez se vive un sentimiento de paz y gozo.

Renovar las promesas del Bautismo en el Jordán, en donde fue Bautizado Nuestro Señor por Juan Bautista y las promesas del matrimonio en Cana de Galilea, donde el Señor hizo el primer milagro por intercesión de Nuestra Madre, es una experiencia inolvidable en donde se vive una emoción y un gozo inmenso.

¡Esta es una experiencia que todo cristiano tiene que vivirla al menos una vez en la vida!

¡Únete a miles de peregrinos que visitan Tierra Santa!
¡No tengas miedo!

Tenemos que agradecer a los franciscanos que con su presencia y el trabajo que han desarrollado en Tierra Santa durante 800 años, nos sea posible peregrinar a estos lugares santos. Verdaderamente es un esfuerzo que no se conoce en toda su dimensión y que debemos reconocer, que ha llegado al grado que algunos de ellos han sufrido el martirio para preservarlas.

El mayor problema con que se encuentran es la salida de los cristianos, debido a la presión y discriminación de musulmanes e Israelíes y la falta de oportunidades de trabajo. En 1948 los cristianos eran el 18% de la población de Tierra Santa, actualmente no llegan ni al 2%. Los Franciscanos los apoyan en la medida de sus posibilidades dándoles trabajo, construyéndoles vivienda, colegio, etc.

Este trabajo no es tan simple como parece, ya que tienen 800 años de estarlo haciendo, localizando los lugares santos en base a la tradición, a los estudios que datan del tiempo de las cruzadas, los escritos bíblicos y la arqueología. Comprando las tierras de estos lugares santos, consiguiendo donaciones de gobiernos extranjeros, han llegado a acuerdos con los turcos, musulmanes, israelíes, han litigado por los derechos adquiridos construyendo iglesias y manteniendo estos lugares santos.

Visitando los Santos Lugares estimulamos a los Franciscanos a seguir dando este servicio tan valioso para toda la cristiandad y el Viernes Santo, en la colecta para la Custodia de la Tierra Santa debemos ser muy generosos.

 
 
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