¿Estamos concientes de la necesidad y urgencia?

El Viernes Santo, en la mayoria de las parroquias del mundo se lleva a cabo una colecta para el mantenimiento de los Lugares Santos

Tenemos que agradecer a los franciscanos que con su presencia y el trabajo que han desarrollado en Tierra Santa durante 800 años, nos sea posible peregrinar a estos lugares santos. Verdaderamente es un esfuerzo que no se conoce en toda su dimensión y que debemos reconocer, que ha llegado al grado que algunos de ellos han sufrido el martirio para preservarlas.

Este trabajo no es tan simple como parece, ya que tienen 800 años de estarlo haciendo, localizando los lugares santos en base a la tradición, a los estudios que datan del tiempo de las cruzadas, los escritos bíblicos y la arqueología. Comprando las tierras de estos lugares santos, consiguiendo donaciones de gobiernos extranjeros, han llegado a acuerdos con los turcos, musulmanes, israelíes, han litigado por los derechos adquiridos construyendo iglesias y manteniendo estos lugares santos.

El mayor problema con que se encuentran es la salida de los cristianos, debido a la presión y discriminación de musulmanes e Israelíes y la falta de oportunidades de trabajo. En 1948 los cristianos eran el 18% de la población de Tierra Santa, actualmente no llegan ni al 2%. Los Franciscanos los apoyan en la medida de sus posibilidades dándoles trabajo, construyéndoles vivienda, colegio, etc.

En los Territorios, la emigración es un problema verdaderamente dramático, mientras que para los cristianos que viven en Israel hay problemas de varios tipos. Esto es tan cierto como que la Custodia no construye casas para ellos. Se debe también tener presente que los pobres no se irán nunca, permanecerán siempre con nosotros, ya que no cuentan con el dinero necesario para emigrar. Un problema grave es la disminución de la presencia cristina cualificada, porque quien cuenta con los medios necesarios y una buena formación prefiere emigrar, ya que no ve perspectivas de futuro. En los Territorios Palestinos este problema existe, y se debe sobre todo a la situación política y a la falta de opciones económicas. En este caso, construir edificios es importante, pero la Custodia, no puede limitarse a esto. Los Franciscanos debemos ser más solidarios, menos asistencialistas y hacernos más presentes. La gente no sólo tiene necesidad de dinero; pide esperanza, quiere ser ayudada a creer en el futuro.

El problema fue recientemente recordado por Benedicto XVI quien, al recibir el 1º de febrero a los miembros de la Comisión para el diálogo teológico con las Iglesias ortodoxos orientales, dijo que seguía “con profunda preocupación la difícil situación en la que viven los cristianos que están en Tierra Santa”, expresándoles su cercanía y animándolos a resistir a la tentación de emigrar.

Recientemente entregaron 70 alojamientos construidos en Jerusalén por la Custodia de Tierra Santa para familias cristianas que perdieron la casa o que se encuentran en condiciones de extrema pobreza, a causa del largo conflicto en Medio Oriente.

Los nuevos departamentos darán esperanzas a los cristianos, a menudo desanimados por la miseria, la desocupación, el miedo y propensos a emigrar. La Custodia franciscana de Tierra Santa esta buscando, de este modo, hacer todo lo posible para frenar la huída de cristianos que dejan Tierra Santa para ir a Europa o América.

Es grave la responsabilidad que incumbe a toda la Iglesia universal con respecto a la Iglesia Universal con respecto a la Iglesia Madre de Jerusalén. Resulta por tanto un deber para todos los católicos del mundo el acompañar con la oración y la solidaridad, también económica, a las comunidades cristianas de aquella Tierra bendita, que, entre mil dificultades, ofrecen cotidianamente y en silencio un auténtico testimonio del Evangelio.

 
 
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