El dialogo de Cristianos con Judíos y musulmanes, una realidad en Tierra Santa

Recalca el vicario patriarcal latino para Israel, el obispo Giacinto-Boulos Marcuzzo

JERUSALÉN/PORDENONE, 26 septiembre 2007 (ZENIT.org).- El vicario patriarcal latino para Israel confirma que existe «un diálogo verdadero, no de apariencias», de los cristianos con judíos y musulmanes en Tierra Santa.

«No quiero exagerar, pero estamos muy avanzados en este camino», afirma en una entrevista que publicó el martes el diario católico «Avvenire».

«Con el judaísmo, además, llevamos adelante una reflexión teológica, mientras que con los musulmanes esto sucede respecto a los valores sociales», añade.

«Con el Gran Rabinado de Israel, en particular, hemos iniciado un diálogo en varios niveles, sobre la familia, la educación, el sentido de lo sagrado, la relación entre religión y Estado», «un paso adelante importante --observa— visto que, durante siglos, el Rabinado fue considerado "antagonista" a la Iglesia».

«Además hay que observar una particularidad --apunta--: en 1993 la Santa Sede y el Estado de Israel firmaron un acuerdo que, si bien desde el punto de vista diplomático no ha producido grandes resultados, en el plano religioso ha conducido a un florecimiento increíble de iniciativas porque ha suscitado la confianza recíproca. Es éste el componente que falta más en Tierra Santa».

Fundamental en la región también son las peregrinaciones: «Cada vez se va descubriendo más que aquí no sólo se encuentra la arqueología de muros e inscripciones, o la geografía de montes, ríos y lagos, sino también una comunidad cristiana descendiente de los primeros creyentes de Cristo», y «sobre este aspecto no se puede bromear, porque esas comunidades son memoria viva de Jesús», subraya.

«Y también los judíos y los musulmanes de esta tierra –prosigue monseñor Marcuzzo--, aunque no creen en Cristo, sin embargo no lo excluyen, y encontrarles ahí, en su realidad, es un hecho no indiferente para una peregrinación».

Las peregrinaciones además se están realizando actualmente con «mayor conciencia», con mayor sentido de su significado --constata--: «la peregrinación es acudir a redescubrir la dimensión histórica, geográfica y visible de nuestra fe», la cual «no es una doctrina, una filosofía o una moral, sino ante todo una alianza de Dios con el hombre».

«Por esto es tan importante redescubrir la realidad histórica en la que encontramos los signos de esta alianza», recalca.

 
 
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